tudela. La retirada de la gran grúa que pendía sobre el magnífico conjunto arquitectónico, marcó el pasado 1 de diciembre el final de las obras de restauración del claustro del Monasterio de Fitero, que se han extendido por espacio de nueve años y han supuesto una inversión de 6 millones de euros. Ejecutados por Construcciones Zubillaga, los trabajos se han desarrollado en ocho fases, todas impulsadas por el Gobierno de Navarra. En cuanto a la última, ha consistido en el sellado de las fisuras que se veían en las bóvedas, así como las reparaciones de los arranques de las bóvedas, los perfiles de las arcadas y los nervios, la finalización de algunos detalles de carpintería metálica y la colocación de una vidriera de vidrio soplado. Estos remates tuvieron un coste de 707.000 euros.
las fases Las obras para restaurar el claustro del Monasterio de Fitero se iniciaron en el año 2008 y desde entonces se ha venido realizando una fase por año. La primera recuperó las cubiertas del dormitorio viejo, su muro occidental y de la zona aneja del dormitorio nuevo, así como la cubierta del ala oriental.
La segunda fase consolidó el ala Este del claustro, mientras que la tercera aseguró la estructura de la crujía Norte y sustituyó su cubierta. La cuarta consolidó las bóvedas de las naves Oeste y Sur y la quinta reconstruyó la esquina que se había hundido hace 120 años, al tiempo que reparó las bóvedas que se habían consolidado en la fase anterior.
Por último, en la sexta fase, que concluyó en febrero de 2015, se recuperaron, siguiendo el estilo original, las tres bóvedas del claustro bajo que se vieron afectadas cuando se hundió parte del claustro hacia 1890, mientras que en la séptima se restauraron los muros del claustro bajo y de la sala capitular. La reposición de las molduras de los pilares en las fases en que se trabajó con la parte del claustro más afectada se limitó a las piezas que habían perdido alguna sección, pero no se extendió a aquellas que simplemente habían visto desdibujado su perfil por la arenización o pequeñas descamaciones por el paso del tiempo y las incidencias climatológicas.
El tipo de labra de la piedra repuesta se realizó con cincel, de forma similar al original. La piedra utilizada en las reposiciones es arenisca local, de la zona media de Navarra, de características análogas a la empleada en la construcción inicial del claustro.
historia viva El Monasterio de Fitero es una joya arquitectónica de la Edad Media y fue ampliado durante los siglos XVI y XVII con otras construcciones nuevas. Fundada en 1140 en Niencebas, la edificación puede presumir de ser el primer cenobio cisterciense que se construyó en toda la Península Ibérica. El complejo monástico fue habitado por la comunidad cisterciense hasta su exclaustración en 1836.
A partir del siglo XV, el conjunto aglutinaba a su alrededor una importante población que tras la desamortización convirtió la iglesia abacial en parroquia de la localidad. Este hecho, que hace que las dependencias monásticas llegadas a nuestros días se encuentren adecuadas y transformadas en función de las necesidades de los nuevos propietarios desde el siglo XIX, también ha posibilitado la conservación de la mayor parte del ajuar litúrgico hurtada.
Además de su importancia histórica y artística, el Monasterio supone un foco turístico de vital importancia en la Ribera.
visitas
nuevas áreas
l Próxima apertura. Durante estos 9 años, los turistas han podido visitar el Monasterio a diario y con guías, pero sin acceder al claustro ni a la espectacular sala capitular. Ambas zonas se abrirán al público en breve, una vez termine definitivamente el acondicionamiento.
horarios con guía
l Reservas. La visitas guiadas pueden reservarse en la web de Fitero. Se desarrollan de lunes a sábado, a las 12.00; y domingos y festivos religiosos, a las 12.45. Las visitas duran una hora. El precio por persona son 3 euros y 2 para grupos de más de 15.