Los Arcos vive a tope las fiestas de inviernos. Ayer y tras la de San Sebastián le tocó el turno a San Vicente. Una fiesta clásica de la localidad en la que desde el balcón municipal se repartió el pan. Han sido 355 barras de las que unas 65 se han entregados a las distintas asociaciones del pueblo”, aseguraron desde el Ayuntamiento. También el vino fue otro de los elementos que el consistorio fue repartiendo entre los asistentes. Una gran fila consiguió entregar las 500 botellas “vino local”, ya que pertenecía a las cuatro bodegas que hay en Urantzia: Alzania, la cooperativa San José, Valcarlos y Viña Perguita. 

Tradición que hay que mantener

Que estamos ante uno de los días grandes del año lo saben todos los vecinos y vecinas de esta localidad de Tierra Estella: “Vuelvo cada año desde Castellón a vivir estos días”, aseguraba Juani Langarica que aprovecha para quedarse a disfrutar también que pronto se va a celebrar la fiesta de San Blas. Otra de las que tienen claro que este día hay que vivirlo en Los Arcos es Conchita Felones, que a sus 95 años asegura ser una de las mayores de la localidad “viví en Madrid y allí tengo a mis hijos pero ahora he vuelto a mi pueblo para vivir días como este”, aseguraba mientras recibía una de las botellas de vino con las que celebrar la fiesta. 

San Vicente

Y es que hablamos de una celebración que históricamente se celebraba en la ermita que el santo tenía en el despoblado de Yaniz. Un término que se comparte con la vecina localidad de Etayo en pleno camino de Santiago. Un paraje donde se mezcla la leyenda con la tradición y donde se realizaba el reparto de pan y vino. Un punto desde el que se regresaba hasta el pueblo para dar comienzo a una fiesta en la que los jóvenes pedían alimentos por las casas. También era una jornada iniciática en la que las chicas también participaban de diferentes maneras. 

Actualmente la fiesta se celebra en torno a la juventud durante el fin de semana y como es tradición también el 22 de enero, festividad de San Vicente. Para el alcalde, Eduardo García de Galdiano, se trata de una fiesta muy querida y que hay que mantener con vida porque forma parte de nuestras tradiciones”