Murillo el Fruto celebró este sábado la tercera edición del Día de la Guindilla, una jornada dedicada a promocionar uno de los cultivos más representativos de la localidad. Durante la mañana se vendieron 50 kilos de guindillas frescas, distribuidas en bolsas de un kilo, y se repartieron siete kilos y medio de guindilla frita en una degustación popular organizada en la plaza del Ayuntamiento.

La cita, impulsada por el Ayuntamiento de Murillo el Fruto y el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media dentro del programa turístico Estaciones Navarra Media, reunió un mercado tradicional, un taller de eco-creaciones con productos de la huerta, danzas, un pasacalles con la Txaranga Altobarrio Band y juegos tradicionales como petanca, lanzamiento de rabiosa y sokatira.

Una de las principales novedades de esta edición ha sido el cambio de fechas. El alcalde de Murillo el Fruto, Diego Palacios, explicó que la celebración se ha adelantado casi dos semanas para adaptarse al calendario de producción. "El año pasado nos tocó una primavera bastante calurosa y se adelantó mucho la guindilla verde, la que se va a freír hoy. Lo que hemos hecho ha sido adelantar la fiesta y así nos aseguramos una buena producción", señaló.

El alcalde precisó que este año todavía no se ha iniciado la recogida de la guindilla destinada al encurtido, por lo que toda la protagonista de la jornada ha sido la variedad verde. "Hoy no vamos a tener guindilla de encurtir porque todavía no se está recogiendo en nuestra zona, pero nos aseguramos tener piparra para servir y para vender a las personas que habitualmente no tienen la suerte de poder comprarla directamente del agricultor", explicó.

En cuanto a la campaña, Diego avanzó que la previsión para este año es cultivar entre 15 y 20 hectáreas de guindilla, con una producción cercana a los 500.000 kilos. También aclaró que la guindilla que se cultiva en Murillo el Fruto corresponde a la variedad verde vasca destinada principalmente al consumo frito o en tempura, mientras que la utilizada para encurtir es la misma variedad, aunque se deja madurar más tiempo antes de su recolección.

Además de promocionar el producto, el Ayuntamiento quiso recuperar algunas actividades tradicionales. "Hemos traído bailes tradicionales y también juegos como petanca, lanzamiento de rabiosa y sokatira. Esto último hace muchos años que no se hacía en Murillo y lo hemos querido recuperar. La idea es recuperar esos bailes y esos juegos tradicionales que son de aquí de toda la vida", afirmó el alcalde.

Finalmente, Diego destacó también la implicación de las asociaciones locales en la organización de la jornada. "Siempre pedimos participación a las asociaciones locales, como la asociación de mujeres, de jubilados, juvenil, APYMA o el club de fútbol, y siempre participan. Nos echan una mano grandísima porque, si no, esto no podría salir adelante", aseguró.

Hasta en bocadillo

Precisamente, integrantes de la Junta del Jubilado se encargaron de vender las bolsas de guindilla fresca, a un precio de ocho euros el kilo. María Dolores Zapata y María Pilar Esaín explicaron que la venta formaba parte de la colaboración que las asociaciones prestan durante la fiesta.

La degustación popular estuvo a cargo de Julia Treviño, encargada de freír los siete kilos y medio de guindillas repartidos entre el público. Según explicó, el secreto para obtener un buen resultado consiste en pinchar las guindillas por la parte superior antes de freírlas, introducirlas en aceite bien caliente, darles un par de vueltas y retirarlas enseguida para evitar que se quemen. "Las guindillas se pueden acompañar con carne, pescado o incluso en bocadillo. Como la de Murillo no hay ninguna", comentó.