El pasado mes de junio falleció el alcalde de Aós, Salvador Domench, conocido por sus vecinos y vecinas como Salva. Su muerte conmocionó a esta pequeña localidad el valle de Longuida, que le acogió como uno más hace unos años cuando se instaló en el pueblo. Por ello, hace unos días le rindieron un sentido homenaje y colocaron una placa en su recuerdo en el nuevo patio de la sociedad Urralongi, una de las ultimas obras que se acometieron bajo su mandato. 

“Salva, desde allí donde estés, hoy nos ves aquí. Estamos reunidos por tí. Queremos agradecerte el trabajo desinteresado que has hecho en Aós. Un trabajo que se verá todos los días en las cosas materiales que nos hacen la vida más fácil. Las tareas pendientes de solucionar, seguiremos trabajando, como tú habrías deseado. Pero también queremos agradecerte la labor que hiciste en cada uno de los que te conocimos. Nos marcaste el camino para construir una convivencia más saludable, para evitar los patrones negativos que nos impidan llegar a nuestras metas”, leyó emocionada la actual alcaldesa Tere Lizarraga.

El encuentro de los vecinos.

Los asistentes recordaron que Salva fue una persona especial, siempre dispuesto a ayudar en todo lo que estuviera en tu mano. “Escuchar, comprender, aconsejar desde tu humildad”.

Lizarraga prosigió diciendo que “por tu marcha inesperada, no pudimos decirte todo esto. Hoy queremos que sean tú familia y tus amigos los que reciban todo nuestro agradecimiento”.

Agradecimiento que los vecinos del pueblo y de las casas donde residía Salva, Jesús Iribarren y Joaquín Corera, quisieron trasladarle leyendo el último mensaje que le mandaron, recordando las tardes que pasaban de charla a la sombra del manzano en el patio de su casa. 

Para finalizar entregaron una placa conmemorativa en memoria de Salva a su familia, que quedó colocada como un recuerdo permanente en el llamado “cuarto de estar del pueblo” en la sociedad para que su huella perdure.