EN referencia a sus artículos Electrofobias y Electroduendes, yo, la verdad, señor Armentia, no veo un debate propio de supercherías, sino de pura ciencia y lenguaje. Yo le pregunto: ¿de verdad no conoce los informes que dan positivo en daños a la salud por campos electromagnéticos publicados en revistas de prestigio? Aun suponiendo que, en su fuero interno, usted honestamente crea que puede afirmar que no hay efectos, en la metodología científica no encontrar algo nunca prueba nada. ¿Recuerda lo que ocurría con casos como el tabaco, el amianto, el DDT? Pues que los lobbies de la industria financiaban estudios más o menos sutilmente sesgados para no encontrar efectos nocivos. Pero ya hay suficiente evidencia científica acumulada para aplicar el principio de precaución que actualmente no se observa. Léase la resolución del Parlamento Europeo de 4 de septiembre de 2008 los puntos 21, 22 y 23 en que tomando en cuenta el informe internacional Bioinitiative se pide una rebaja de los valores de emisión de las actuales normativas por considerarlos obsoletos. Respecto a la limitación de instalación de antenas junto a centros educativos y sanitarios, ¿no ha visto las antenas sitas frente al Hospital Virgen del Camino en Pamplona o el racimo de antenas situadas en la torre Basoko al lado de un colegio y de una guardería, o las antenas sitas muy cerca del colegio Larraona, o las antenas para wifi instaladas dentro de colegios y hospitales de Navarra. Además, al revés de lo que usted sugiere obligando a los afectados a demostrar la relación causa efecto, la carga de la prueba recae sobre la industria. Por cierto, las aseguradoras que sí conocen el método científico y la práctica legal no cubren estos daños.
¿Cómo explica que el Gobierno francés prohíba el uso del móvil a menores en colegios por los efectos de las microondas o que en julio de 2007, el Ministerio Federal Alemán de Medio Ambiente desaconsejó el uso del wifi y recomendó su sustitución por cable al igual que el austríaco de la región de Salzburgo en los colegios y guarderías? ¿Y que los responsables de la Biblioteca Nacional de Francia sita en París y de otras muchas europeas retiren el wifi por los mismos motivos? ¿Cómo explica que Suecia reconozca la electrosensibilidad (no electrofobia) como causa de discapacidad laboral? ¿Son los gobiernos franceses, alemanes o suecos unos histéricos? ¿Es la BBC inglesa un medio de comunicación de los que creen en electroduendes o pelis de espías? Pues entonces ¿por qué emite el documental Wifi, señal de alarma (http://asanacem.blogspot.com/2009/09/documental-bbc-wi-fi-senal-de-alarma.html)?
Llámenos electrosensibles, no electrofóbicos (la fobia implica un temor patológico injustificado), y a los informes replicados y publicados en revistas científicas de prestigio no les llame "pelis de espías" o "electroduendes", llámeles ciencia, mejor dicho: orgullo y milagro de la ciencia y sus autores unos héroes que serán reconocidos en el futuro por su labor contracorriente, quizá ya demasiado tarde para muchos. Y es que el lenguaje es muy importante, usted lo sabe muy bien.
Carmelo Santolaya
En representación de Asanacem/EEKNE (www.asanacem.blogspot.com) (Asociación de Afectados de Navarra por Campos Electromagnéticos / Eremu Elektromagnetikoengatik Kaltetutako Nafarroako Elkartea). Asociación registrada oficialmente en el registro de asociaciones del Gobierno de Navarra