¿Por qué quien tiene dinero sigue invirtiendo en vivienda? Un amigo me lo explicó una vez con claridad. “Porque es seguro, es comprensible, es rentable y tú tomas tus propias decisiones”. Así de simple. Pero hay más. El marco fiscal, también el que aprueban gobiernos de izquierda, lo impulsa y lo propicia. Una incongruencia: los impuestos deberían ejercer precisamente el efecto contrario, animando si acaso, como se hace ahora en Navarra, el alquiler a precios asequibles, pero disuadiendo la inversión y la acumulación que solo busca la mayor rentabilidad.

Tener cinco, diez o quince viviendas y alquilarlas a precio de mercado debería ser fiscalmente inviable. Y eso, hoy, no sucede. Se pague mediante el IRPF o en Sociedades, los ingresos por alquileres cuentan con abundantes deducciones que alivian muchísimo la factura. Y quien tiene dinero lo sabe. Tampoco la banca es inocente en este sentido. Proscritos los depósitos, sus fondos seguros ofrecen, en general, rentabilidades muy bajas, que nunca baten la inflación.

Hay alternativas, claro, y los ahorradores con mayores conocimientos financieros hacen uso de ellas. Pero la mayor parte de los ciudadanos vive al margen y ve en la vivienda una opción atractiva si se dispone del capital suficiente. No se trata, por tanto, de culpar sutil o directamente a los ciudadanos que libremente toman sus decisiones, sino de ir virando, poco a poco, el modelo y redirigir el ahorro hacia sectores de verdad estratégicos. Con ayudas, sí, pero también con impuestos.