La muerte como hombre me hará llorar, sollozar, suspirar, me dejará herido, magullado, fracturado, pero no me impedirá alzar mi voz y gritar a los cuatro vientos la gran mujer que has sido, dama humilde y sencilla del mundo rural, pero grande de corazón, persona que supo sembrar.

Tía, naciste y fuiste niña y joven en tiempos duros y difíciles. Has sido hermana, esposa, madre, tía, abuela y bisabuela ejemplar. Siempre pendiente de todos. Tu casa ha sido siempre un palacio de amor. Recibías a todos, familiares, vecinos, amigos con una sonrisa. Ofrecías y compartías lo poco o mucho que tenías. Mujer que disfrutaba con los suyos, con las tradiciones de su pueblo, Peralta/Azkoien.

Recuerdo esos san blases de rosco, paloma y mano.

Recuerdo esas ricas meriendas de Santa Lucía que nos preparabas a todos. Recuerdo esas Navidades en familia con sabor a sopa de niño. Recuerdo esas fiestas patronales de Rancho en el lateral de tú casa.

Tía, gracias por ser como fuiste. Una gran mujer.