igo con interés por la prensa la situación de la huelga de las profesionales de la etapa educativa 0-3 años (primer ciclo de Educación Infantil) y cada día me sorprende más el rumbo que está tomando y la posición que ha tomado el Departamento de Educación.
Quiero recordar y tomar como base de mi argumentación los acuerdos de legislatura del Gobierno anterior, de la señora Uxue Barkos, y el del actual gobierno, de la señora María Chivite, porque creo que una parte importante de las demandas y reivindicaciones que se están haciendo ahora, eran asumidas y bien vistas por los partidos firmantes de ambos acuerdos.
En concreto el acuerdo del Gobierno de Geroa Bai decía textualmente: “Dado que el carácter educativo de la Educación Infantil es innegable, abogar porque se gestione desde el Departamento de Educación. Teniendo como objetivo la gratuidad y la red única, es necesario diseñar junto con los agentes educativos una planificación que se pueda ejecutar por fases. Garantizar el acceso de toda la población en condiciones de calidad, equidad y garantía de permanencia con la obligación de atender la demanda lingüística. Modificación de los criterios de admisión y revisión de cuotas, garantizando la financiación suficiente a los ayuntamientos en tanto en cuanto no se haga efectiva la asunción de la competencia por dicho departamento”.
Y el del Partido Socalista de Navarra, de la señora Chivite, en su punto 25 referidos a educación: “Aumentar la escolarización en las escuelas infantiles para niños y niñas de cero a tres años, avanzando hacia la gratuidad y universalidad y comenzando con las familias más vulnerables, como viene haciéndose ahora. Financiar el ciclo 0-3 años con estándares de calidad y regulación legal, ampliando el horario de atención a los/as menores en los centros escolares de 3 a 12 años.
Adecuar la legislación para garantizar las condiciones laborales de las personas que se dedican a esta etapa educativa”.
Creo que hay poco que decir con respecto a la dirección que se quería tomar con respecto al ciclo educativo. Pero me llama la atención no haber visto, ni oído, ninguna referencia a estos acuerdos, ni haber escuchado a los representantes de los partidos firmantes de los mismos, explicar sus posturas y sus intenciones con respecto al cumplimiento o incumplimiento de los estos acuerdos. Me da la impresión de que cuando se elaboran y se firman los acuerdos de Gobierno, lo que se plasma en el texto son meras intenciones que no se sienten como compromisos reales, y, queda claro que, en muchas ocasiones, la capacidad para gestionarlos y hacerlos realidad es harina de otro costal, como está ocurriendo en el caso que nos ocupa.
Antes de continuar me gustaría aclarar que las escuelas infantiles no representan a todo el colectivo de niños y niñas de 0 a 3 años, ni mucho menos. En el año 2018, tan solo un 42,5 % de los niños y niñas de estas edades utilizaban los servicios educativos o asistenciales disponibles en Navarra, quedando el resto, el 57,5%, fuera de los mismos. Es importante esta puntualización por lo que puede suponer de planificación y financiación de la creación de plazas, necesarias, para la tan cacareada universalidad y gratuidad del ciclo educativo, así como de otros servicios de atención temprana.
Pero yendo más a las demandas concretas de las educadoras, no consta que el Departamento haya movido su postura en la dirección que el Gobierno de Navarra tenía comprometida con sus socios, y, por supuesto, con la ciudadanía, decir que la plataforma 0 a 3 años no es representativa y que, por ello, no se puede negociar con ella, como se dijo en un principio, muestra una carencia de compromiso con lo firmado y una falta de coherencia política inadmisibles, que eliminan cualquier duda con respecto a la validez de este tipo de acuerdos entre partidos políticos.
Argumentar que se trata de un asunto que atañe a los ayuntamientos supone renunciar de hecho a asumir lo más mínimo con respecto a lo firmado. Dicho de manera coloquial, podríamos decir que es echar balones fuera para ganar tiempo, de manera irresponsable, hasta no se sabe cuándo. Y más, teniendo en cuenta que las profesionales están haciendo huelga indefinida para que se les escuche y se tomen en cuenta sus justas reivindicaciones.
Por cierto, los ayuntamientos han hecho la callada por respuesta de manera muy poco elegante, dando la impresión de que sus trabajadoras son, en realidad, trabajadoras del Departamento de Educación, que nada tienen que ver con ellos, cuando se sabe que las únicas educadoras dependientes del Gobierno de Navarra son las que trabajan en las escuelas dependientes del Departamento de Derechos Sociales.
No quiero extenderme en mi escrito porque lo que pretendo, por una parte, es llamar la atención al Departamento de Educación sobre los trabajos que hay realizados en el mismo con respecto a este tema, en la dirección de los acuerdos de gobierno, y, por otra, apoyar a las educadoras de las escuelas infantiles porque considero que sus reivindicaciones son inapelables, tanto para ellas como profesionales, como para la mejora de la calidad de la atención educativa de nuestra primera infancia, y, por lo tanto, de uno de mis nietos.
Espero que la situación cambie y se vaya trabajando de manera efectiva en la línea prometida.