Síguenos en redes sociales:

A la contra

Jorge Nagore

Casi 40 años

Casi 40 añosEP

Ayer se cumplieron 37 años desde que el cuerpo del aezkoano de Orbaitzeta Mikel Zabalza apareciera sin vida en las aguas del Bidasoa, 20 días después de haber sido detenido en San Sebastián por la Guardia Civil. Numerosos testimonios de aquellos días, así como pruebas, la pura lógica, testimonios posteriores y toda clase de investigaciones indican que fue torturado hasta la muerte en el cuartel de Intxaurrondo por su supuesta y falsa vinculación con ETA. A día de hoy, nadie ha desclasificado un triste papel y aunque a nivel político en Navarra algo se ha masajeado la espalda de la familia de Mikel, a nivel real nadie ha asumido nada ni se ha facilitado que la memoria de Zabalza reciba la dignidad oficial que toda persona merece: conocer la verdad de lo que ocurrió con ella.

De la misma manera que es indigna la actividad de ETA y los muchísimos casos que quedan sin esclarecer, de la misma manera que saber qué paso no elimina el dolor del injusto daño infligido, también en este caso se suma el dolor de saber que nada menos que quien se supone que te debe proteger incluso del propio Estado es quien no solo se te lleva por delante sino que además lo oculta, niega y entorpece durante casi 40 años. Muchísimos navarros no tienen nada en especial en contra de la Guardia Civil, pero jamás acudirían a sainetes políticos –la Guardia Civil no se va a ir de Navarra, se han logrado, aunque a saber cuándo se hace efectivo, las competencias hurtadas con Franco que hasta la derecha ha pedido siempre– como el celebrado la semana pasada en la avenida de Galicia de Pamplona. Esto es así. Y es así porque en esta tierra hubo mucho y así como la actividad de ETA y la actitud de la izquierda abertzale eran intolerables no era más tolerable la impunidad con la que muchas veces actuaban los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. La verdad de Zabalza sigue esperando.