Son 1.622 nuevas viviendas en once barrios pertenecientes a diez municipios de Navarra. La renovación a escala de la ciudad consolidada abarca viviendas, edificios y barrios. La apuesta del departamento de Vivienda por la rehabilitación energética de edificios residenciales aprovechando los fondos Next Generation va mucho más allá de la reforma integral de viviendas, con el ahorro (más del 40% de consumo energético) y confort que todo ello implica, supone una oportunidad de regenerar barrios deteriorados y envejecidos, y de “recuperar y cambiar la vida y la convivencia de nuestras ciudades, barrios y pueblos”, destacaba ayer el vicepresidente Aierdi. También es un empuje a la cohesión social al abordar “la pobreza energética”, señalaba ayer el presidente de la FNMC Juan Carlos Castillo, y la revitalización de espacios más marginales. Intervenciones que siguen el ejemplo que se inició en otros barrios de Pamplona como Orvina en Txantrea (viviendas construidas entre los años 50 y 70) o Santa Cruz de Zizur Mayor, con apoyo de Nasuvinsa, pero ahora con más recursos y llegando a más localidades. En el nuevo plan Biziberri se contempla el empuje a determinados barrios envejecidos, fruto de los convenios firmados entre el Gobierno y los ayuntamientos interesados. Las intervenciones en estos once zonas prevén una inversión total de 15 millones de euros, destinadas a envolventes térmicas de edificios, mejoras de su eficiencia energética y algunas actuaciones en los espacios públicos. 7,6 millones vienen de Europa (supeditado eso sí a la obtención de determinados niveles de ahorro energético), 3,6 millones pone el Gobierno foral, 800.000 los ayuntamientos implicados y otros tres millones es la movilización prevista de las propias comunidades vecinales. Rehabilitaciones costosas y de gran complejidad técnica que no saldrían adelante si no fuera por al apoyo de los profesionales de las oficinas de rehabilitación, administradores de fincas y arquitectos, además de las comunidades vecinales. Este año se van a movilizar más de 50 millones de dinero público a la rehabilitación a través de los diferentes programas en el ámbito urbano como rural. La política de vivienda debe aunar sin duda la creación de un parque público de vivienda protegida con medidas encaminadas a la rehabilitación de nuestros cascos históricos. No podemos crear nuevas urbanizaciones mientras haya viviendas que no cumplan unas condiciones mínimas y tengan el lastre de gastos excesivos.
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