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Vaya bolongo

Ana Belasko

Vida-vida

Imagenes del encendido de luces de navidad en PamplonaIban Aguinaga / Javier Bergasa

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La Navidad empezó este sábado. Al menos, ya han asomado las primeras horas de esas semanas que parecen estar en el calendario sólo para empujarnos hasta la mesa en la que cenaremos el 24.

Lo dicho, el día que Pamplona celebra a su patrón San Saturnino, se encienden las luces, abre sus puertas la pista de patinaje y más de uno aprovecha para bajar del altillo los trajes de caseros y los adornos del árbol. No cabe duda, hemos entrado en un túnel –con mayor, menor o nula ilusión– del que, a poco que nos descuidemos, no salimos hasta el lejano 6 de enero.

Claro que mientras nos metemos o nos meten en semejante trajín, la vida-vida sigue y en nuestra ciudad cada día son más las familias con niños, los adultos y jóvenes migrantes o no que pasan las noches (dormir es mucho decir) ateridos en vehículos, bajeras inmundas e infraviviendas.

Es por ello que una organización como Paris 365 nos recuerda en su informe anual que no da abasto, que la mitad de las personas que atiende en su comedor no tiene vivienda y que el 40% no puede siquiera ducharse ni lavar su ropa. Por no hablar de las muchas gentes que hacen cola a sus puertas y forman parte de una larguísima lista de demandantes de una plaza que les permita llevarse a la boca un poco de comida caliente. Por lo demás, felices fiestas.