¿Cómo van a cargar los móviles?
EH Bildu está en contra de todo: de las energías renovables, también. Lo recuerda Mikel I. Sanz en X, con una serie de pantallazos con los que responde al tuit de la coalición en el que exponen un artículo de opinión en Gara, en el que defienden “un sistema económico electrificado con renovables locales”. Sanz, que es ingeniero eléctrico, ironiza: “No a los parques eólicos, no a los fotovoltaicos, no a las centrales hidroeléctricas… no a todo, porque la energía la van a suministrar a base de plaquitas solares en el balcón en un territorio donde hay lugares que puede llegar a llover 200 días al año”.
En sus manos
El mundo que miraba a Putin con temor y a Xi Jinping con recelo, mira ahora atónito a Donald Trump. El presidente de EE.UU., en su escalada sin fin, ha empezado a publicar en su red social mensajes privados, primero de Emmanuel Macron, después, de Mark Rutte. Me quedo con el secretario general de la OTAN que, cuando no le enfocan las cámaras, es todavía más zalamero (por no decir lo que pienso) con Trump: destaca su labor en Siria, se compromete a ensalzar sus acciones en Davos, se ofrece a ayudarle con lo de Groenlandia, y se despide diciéndole que está deseando volver a verle y que es suyo. Literalmente.
Correcto
En el otro lado del ring político se sitúa la persona que, en Bluesky, sin tantos millones como Trump, comenta el vídeo de las ambulancias acudiendo a socorrer a las víctimas del gravísimo accidente ferroviario en Córdoba: “A todos los políticos que se jactan de bajar impuestos, decirles que los servicios públicos hay que dotarlos para mantenerlos. Esa caravana de ambulancias no surge de la nada”. Tan fácil como esto: la solidaridad y el nacionalismo de verdad (el que empieza por pagar impuestos), los derechos y servicios sociales que tenemos, todo eso, es la política que no le gusta a Trump.
El que va al talego
Es imposible leer este titular en InfoLibre: “La justicia confirma la condena a Alberto Luceño y la absolución de Luis Medina en el ‘caso mascarillas’” sin pensar que el plebeyo es el que se comerá el talego y el burgués, el que se libra. No quito ni un gramo de gravedad a lo que pasó: ese saqueo de lo público mientras estábamos acojonados, esa colección de gastos ostentosos y horteras que, en sí mismos, deberían de ser delito. Joder, si estuvieron buscando a un tal San Chin Choon para que testificase, y sin descojonarse. Bueno, pues ahora podemos reírnos un poco nosotros. Pero solo poco, porque Medina, el aristócrata, se ha librado.
Los socios (futbolísticos) de España (y Portugal)
Si Trump no se carga el fútbol en 2026, en 2030, España acogerá un Mundial junto a Portugal y Marruecos. Sin embargo, el país norteafricano se ha mostrado al mundo de un modo controvertido (mejor no escribo lo que pienso) en la Copa África que se ha celebrado en su país. Me ha sorprendido (no es una ironía, no me lo esperaba) cómo los medios de comunicación españoles han pasado de puntillas por las trampas (robar las toallas a los porteros rivales para que no pudieran secarse los guantes) y por los arbitrajes favorables a Marruecos, que fueron flagrantes en la final. ¿Esta es la imagen que quieren proyectar?