Una de las mejores recompensas de ver a la Real ganar títulos es escuchar a Arconada, Zamora, Górriz y Bakero compartir, en tono distendido, historias que muchos desconocíamos.

Al finalizar uno de los primeros partidos de José Mari Bakero, estaba tirado en el suelo, agotado, casi muerto, cuando llegó John Toshack y le preguntó: “¿Cómo estás?”. Y la sinceridad casi juvenil del de Goizueta respondió: “Buf, muerto”. Habiéndose ido el galés de la escena, apareció Luis Arconada y le dijo: “Nunca le digas a un entrenador que estás muerto”, y me imagino perfectamente la cara y el tono. “Esto es un capitán, y no los de ahora”, concluyó José Mari.

No he tenido el gusto de compartir vestuario con Arconada, pero sí he recibido su ayuda fuera del campo, cuando era directivo, y fue una ayuda que no se me olvida. Tenía el DNI a punto de caducar durante un viaje a Belgrado para jugar contra el Partizan, en la antigua Copa de la UEFA, y él dio la cara por mí. Después de escuchar lo que tenía que escuchar, muy merecidamente, llegó la ayuda final, de esas que no se olvidan.

Recuerdo mi primera pretemporada, en un partido en Lisboa contra el Sporting. Toshack no paraba de recriminarme todo lo que hacía: la posición, si subía mal, si bajaba peor, si controlaba cuando tenía que haber jugado a la primera… Un desconcierto total. Debía de ser tal mi cara en la ducha que Juan Antonio Larrañaga se acercó y me dijo: “Si te insiste tanto, es porque te quiere poner”. Otro capitán, de la misma escuela. Esto es ser capitán, y no los de ahora, pienso yo.

Después he dado muchas vueltas y he tratado con mucha gente, en entornos nacionales e internacionales, pero no he vuelto a vivir algo parecido. Bueno, sí, en la Universidad Pública de Navarra, con Antonio Pérez Prados, rector en los primeros años de la institución y hoy compañero de despacho. Me corrigió y me riñó por faltar a reuniones sin avisar, creyendo yo que no eran necesarias. Cuando uno empieza, alguien tiene que explicarle cuáles son las reglas, y no necesariamente es sonriendo.

Hoy lo que se estila es el buenrollismo permanente y el “yo no me meto en jardines”. Después, en la revisión anual, te sacan la lista de lo que deberías haber hecho y no hiciste. “Después de visto… pero ¿por qué no me lo dijiste cuando tocaba?”. La respuesta suele ser una sonrisa, no se mojan, no corrigen, no ayudan. Como si lo importante fuera estar siempre listo para salir bien en un vídeo y subir la story.

Para los capitanes que he conocido, Luis, Juanan y Antonio, fue breve, pero de esas experiencias que marcan para toda la vida. No tengo el gusto de conocer al actual, Mikel, pero me da la impresión de que es de la misma escuela, y la historia continúa. Claro que continúa, no hay más que verlo.

Exjugador navarro de la Real y profesor de la UPNA*