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Elogio de los hamsters ausentes

Echando la vista atrás, se cae en la cuenta de notables ausencias de quienes no se arriesgan a sugerir soluciones a los debates sociales, económicos o políticos

Elogio de los hamsters ausentesMarcos Villaoslada

HABLEMOS del ‘efecto hamster’. No de la sandez viral de colgar un vídeo o una foto en el que un programa de IA convierte tu rostro en el del roedor –¡madre de dios, cuánto tiempo libre para perderlo tienen algunos!–. Más bien de esa repetición de pautas que en la psicología identifica como ciclo negativo y tóxico que no permite avanzar; como la rueda de un hamster.

Preocupaciones ciudadanas como la sanidad, la seguridad, la vivienda; conflictos laborales, crisis energéticas, guerras... La rueda gira y parece no avanzar en la mayoría de asuntos de debate político, social o económico. Da bajón. Pero depende de en qué lugar de la rueda se sitúe uno. Los hay especialistas en verla girar desde fuera sin dar al hamster más salida que esperar a que tropiece para, entre la irritación y la condescendencia, clamar que ya sabían ellos. 

Están presentes en todos los debates apostolando los ‘hayques’ y ‘habraques’ de lo que preocupa a la calle pero ausentes de los procedimientos para encararlo. “Hay que afrontar la inmigración”, y unos hablan de deportar y desplegar la flota mientras otros sostienen que hay que ser salvavidas humanitario. Por cierto, aplauso desde aquí al rechazo de la Conferencia Episcopal al trile de PP y Vox con esa figura xenófoba que es de la “prioridad nacional”. 

La gota que colma

Irse de la OTAN o que se vaya de ti

Amenazas de EEUU. Seamos serios –alguien tiene que serlo cuando se trata de la Administración Trump–: la OTAN no va a expulsar a ninguno de sus miembros porque su razón de ser es tenerlos. Y dos: las Malvinas no son británicas porque los argentinos perdieran la guerra montada para hacerles olvidar que vivían en una dictadura sino porque los malvinenses se autodeterminaron en esa dirección. Estos son los dos más recientes artificios llegados de Washington para entretenernos. Y va Ione Belarra, se lo cree y pide irse de la OTAN para evitar la “enorme humillación” de que les eche Trump. Tú dale bola.


“Habrá que asegurar el empleo en las empresas en crisis”, y para unos eso significa inflarlas de dinero público a incautar de quien lo tenga y, para otros, que el mercado decida su vida o su muerte.

“Hay que parar las guerras”, y eso equivale a castigar a los contendientes o ceder a sus demandas, según miremos a Israel, o Rusia. “Habrá que asegurar la sanidad y la vivienda”, que se publifiquen o se privaticen al 100%ambas. Yasí, sucesivamente. Pero, ojo, esto es un elogio a esa actitud porque, a la vista electoral está, estar ausente de las soluciones y presente en los reproches da rédito y esto va de que te den la razón, no de tenerla. Y cada hamster, feliz en su rueda.