El Parlamento de Navarra ha dado el primer paso para regular el alquiler de habitaciones y los contratos temporales. Es una medida necesaria para que todo el mercado de la vivienda tenga unas reglas claras y se evite que estas fórmulas se utilicen de forma fraudulenta para esquivar los límites de precio y las garantías que ya existen en el alquiler habitual.
De este modo, los alquileres de habitaciones pasarán a tener reglas similares a las del alquiler normal: duración mínima, prórrogas, fianza o actualización de la renta. Además, en zonas tensionadas, la suma de todas las habitaciones no podrá superar el precio máximo permitido para alquilar el piso completo. En el caso de los temporales, el propietario deberá indicar y acreditar la causa -por trabajo, estudios, motivos sanitarios o vacaciones- para evitar que se utilicen como fórmula para esquivar las normas del alquiler habitual.
Todos deberán inscribirse en el registro de contratos de Navarra. La propuesta no busca atacar al sector, sino poner orden. Por un lado, protege a los inquilinos de habitaciones garantizándoles los mismos derechos que en un alquiler tradicional y limitando los precios en las zonas tensionadas para que no se especule troceando los pisos. Por otro lado, el modelo de Navarra permite equilibrar la balanza utilizando incentivos fiscales: se premia con deducciones en los impuestos a aquellos propietarios que deciden hacer las cosas bien y cumplir con la normativa.
Es un ejemplo de cómo el Parlamento foral se apoyo en el autogobierno para impulsar políticas de progreso que aseguren el derecho a la vivienda y ofrezcan seguridad tanto a quienes viven de alquiler como a los propietarios que actúan de forma responsable. Y en este tipo de iniciativas es donde queda claro lo que es capaz de hacer un gobierno de progreso.