El juicio del caso Kitchen llega a su final con un duro alegato del fiscal que considera que la trama de espionaje a Bárcenas tenía como objetivo proteger a los principales dirigentes del PP y eliminar el rastro de la Caja B de la que cobraban sobresueldos, incluido un tal M. Rajoy, al que el juez instructor de la causa años atrás, García Castellón –ahora también protagonista con Zapatero y demás en las informaciones del caso sobre el rescate a Plus Ultra–, dejó fuera. Al igual que a Dolores de Cospedal y a la mayoría de la cúpula del PP.

El fiscal también ha situado al frente de la operación al ex ministro Fernández Díaz y a su número dos en el Ministerio de Interior, Francisco Martínez, mientras el resto de los acusados han mantenido un apaño de no agresión en el juicio.

Ha tenido más bien poco seguimiento en la mayoría de los medios, más interesados en las andanzas de ex dirigentes del PSOE alrededor de una serie de casos bajo investigación judicial y en tumbar el Gobierno de Sánchez que en estas cosas que parecen llegar desde un pasado muy lejano.

Pero lo cierto es que Kitchen es uno de los episodios más graves contra las libertades democráticas en el Estado español desde el 23-F. Fue un burdo montaje de la policía paralela en el Ministerio de Interior, un núcleo sin control judicial, pero financiado con fondos públicos desarrollado por funcionarios públicos, para, en este caso, espiar a Bárcenas y destruir pruebas.

Pero Bárcenas no ha sido la única víctima de esta trama mafiosa de espionaje y grabaciones y publicación de informaciones falsas dirigidas en la que aparece como actor secundario, pero con un importante papel, el ex comisario Villarejo, un imprescindible en cualquier cloaca de las estructuras del poder oscuro del Estado que se precie.

También se espió, se organizaron pruebas falsas y se compraron testigos para, con la complicidad y colaboración de medios y jueces, dañar la reputación personal y familiar de personas, entidades e instituciones de Catalunya y de Podemos. Y si no olvidamos el caso de espionaje de Pegasus con el CNI por medio quizá a muchos más ciudadanos que nunca lo sepan.