la carta del día

¿Por qué el Ejército cerró el camino al Partido Carlista a la democracia?

09.02.2020 | 06:06

Hace cincuenta años, con el Ejército acuartelado en Pamplona y Estella, el carlismo, al grito de "Franco, traidor y asesino", se enfrentaba una vez más al sistema, a la dictadura, en una manifestación con miles de carlistas de todas las Españas exigiendo libertad para todos. Aquel día se quemó públicamente un retrato de Franco, varios bancos y la sede del Sindicato Vertical fueron apedreados.

En esa época no era fácil enfrentarse a la dictadura, la represión era muy fuerte, te jugabas años de cárcel. Ahora parece que todo el mundo estuvo luchando contra la dictadura y por las libertades democráticas, pero la verdad es que entonces muy poca gente lo hacía. Por eso el franquismo duró tanto y mantuvo su fuerza, y la sigue teniendo. El ejemplo más claro es que el dictador murió en la cama, y que ni el Partido Comunista, ni el PSOE ni el PNV quisieron avanzar hacia la ruptura democrática, aceptando unas elecciones llamadas democráticas, pero amañadas por Alemania y el poder económico.

El Partido Carlista, con casi 200 años de existencia, es el movimiento más antiguo de Europa. En esa época tenía un acuerdo con todas las fuerzas democráticas para avanzar todos juntos hacia las libertades, hacia unas elecciones libres para todos, un hecho que estos partidos que se dicen democráticos no respetaron. ¿No es cierto esto, señores demócratas de salón? Y así nos va: una falsa democracia, una monarquía impuesta por Franco y su dictadura, una corrupción generalizada y una clase política carente de toda ética y consideración con el diferente y con las minorías. Estamos inmersos en un sistema que es un nido de corrupción, una sociedad enferma, en la UVI, con una clase política que no nos representa.

El actual Estado tampoco es un ejemplo a la hora de impartir justicia, sino todo lo contrario. Sus oscuras actuaciones, en las que se ha visto implicado el terrorismo de Estado, han quedado cubiertas por el fango, ahí están los ejemplos de Vitoria, de Montejurra 76, de los Sanfermines del 78, los GAL, el 23-F... En definitiva, una justicia deshumanizada al servicio de los poderosos, una verdadera vergüenza. Hechos como los de Alsasua o La Manada son graves síntomas de esta sociedad en descomposición, producto, en definitiva, de un sistema que favorece este tipo de hechos, y no se trata de casos aislados, sino que son fruto y consecuencia de una clase política corrupta y una sociedad vacía de valores. Tenemos que decir: ¡basta ya! una vez más, recordar que esta clase política no nos representa y que es imprescindible un proceso de regeneración democrática en todos los centros de poder.

Por todo esto y mucho más, ni un voto del pueblo para los partidos corruptos que ya son conocidos.

Propongo tres exigencias para los partidos que salgan:

1- Listas abiertas en todas las elecciones.

2-Devolución de todo lo robado por los bancos y partidos.

3- Empleo de estos miles de millones en solucionar el problema del paro.

Por último, mi más sentido reconocimiento al homenaje a J. Carles Clemente (historiador carlista recientemente fallecido), así como mi más grata bienvenida a don Carlos a Montejurra y a Navarra toda.

Todos a Montejurra el 5 de mayo.

"Por el respeto a la convivencia".

Secretario general del Partido Carlista de Navarra