Catástrofe urbanística

24.02.2020 | 00:18

Se va a cometer un terrible atentado urbanístico con una incomprensible construcción salvaje y desproporcionada. Como vecino de la zona alta de la Ripagaina cercana al polígono de Areta, veo desolado cómo han empezado las obras de uno de los paredones que van a encerrar esta zona alta de viviendas bajas de 4 alturas o menos con unos monstruos de cemento de 9 alturas por otros 50 metros de ancho creando lo que va a ser una catástrofe urbanística, que va en contra del bien común, de la construcción sostenible y de los propios principios del propio Plan Sectorial.En 2006, en pleno boom se aprueba el primer Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS) de Ripagaina, un pésimo plan con aceras estrechas, sin carriles bici transversales, sin una plaza o calle peatonal con bajeras donde crear una zona de ocio y que ha llevado a poner los bares al lado de la carretera con el consiguiente peligro y grado de responsabilidad del PSIS en posibles accidentes. Este plan inicial, dentro de estas deficiencias, respetaba una proporcionalidad y armonía urbanística, estando los edificios más altos en la zona de la carretera Sarriguren y disminuyendo las alturas hasta la zona alta con viviendas de 2 alturas máximas. En 2010, en plena crisis y cuando nadie compraba viviendas, se revisa el plan sectorial y se aumentan las alturas a 9 plantas en todas las parcelas desde la zona de abajo hasta el final de la ladera de la zona alta, en la calle Amsterdam, dejando la zona alta encerrada en su parte sur con las moles de 9 alturas. Estas parcelas pasaron con la modificación del PSIS de 3 y 4 a 9 alturas. Una injustificable barbaridad. Paredones que, aparte del enorme daño paisajístico, provocan un importante daño de soleamiento a las parcelas contiguas con viviendas de pocas alturas. Una catástrofe y desastre urbanístico que, si nadie lo remedia, se va a perpetrar y con el que los vecinos tendremos que vivir toda la vida. Pero aún no está construido y estamos a tiempo de que las autoridades competentes actúen con máxima urgencia y paralicen esta salvajada por motivos de fuerza mayor, por el bien común y de emergencia urbanística y apliquen la solución menos costosa y perjudicial para las constructoras, para el GN y los vecinos. La solución sería construir estos paredones paralelos, en dirección norte-sur dejando corredores paisajísticos y de soleamiento, así se mantendría el número de viviendas y mejoraría la intimidad de los vértices de estas eles y se evitaría un desastre urbanístico.