la carta del día

Presuntos y renuncios

19.03.2020 | 02:04

Gracias a la prensa extranjera nos hemos enterado de que el ex jefe del Estado español es beneficiario de una cuenta a nombre de la fundación offshore Lucum donde se abonaron una serie de comisiones ilegales por parte del rey de Arabia Saudí, parte de las cuales habrían acabado en el bolsillo de una conocida barragana del monarca, y que el actual rey de España figuraría también como segundo beneficiario en la misma cuenta, por lo que están siendo investigados por la fiscalía suiza y la Fiscalía Anticorrupción española. También aparece en otra cuenta de la fundación Zagatka con su primo Álvaro de Orleans Borbón.

El actual monarca, incapaz de obviar las revelaciones comprometedoras, intenta un lavado de cara anunciando, en estos momentos turbulentos, que renuncia a la herencia de su padre y le retira la asignación que le otorgaba anualmente. Renuncia a una presunta herencia que todavía no existe, por lo que no puede rehusarla, pero no renuncia al trono que su padre, perjuro declarado, le legó de manos del dictador. Tampoco renuncia a la opacidad con la que se ha manejado la Casa Real desde que accedió al trono, ni a someter a consulta ciudadana la forma de gobierno. Democracia parcial y tutelada.

Los escándalos en los que se ve envuelta la institución monárquica continúan y los miembros de esta casta privilegiada, avariciosa y voraz se enredan una y otra vez en delitos de cohecho, fraude, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, ocultamiento de delitos, corrupción..., mientras gran parte de la prensa y la clase política pasa de puntillas para no incomodar y ensalza al regente que, un año después de que se haya constatado que conocía los tejemanejes de su padre, airea una justificación tan grandilocuente como inútil.

"Me llena de orgullo y satisfacción, en estos momentos difíciles, vuestra respuesta fraternal y encomiástica ante el infortunio que se ceba sobre nuestro reino. La epidemia, que socava nuestras esencias más inveteradas, no conoce de castas y estamentos cebándose en todos y cada uno de nosotros por igual. Es por ello, y siguiendo una actitud que nos distingue y singulariza desde el origen de los tiempos, que la reina y yo, así como nuestros vástagos y sus familias, nos vemos en la obligación de preservar nuestros privilegios más allá de lo razonable y, lejos de conformarnos con unas prebendas que nos aportan un estatus inmerecido y más que holgado, hemos procedido a servirnos de nuestra privilegiada situación para enriquecernos más allá de lo razonable, dilapidar el erario público en caprichos inconfesables y despreciar vuestros esfuerzos en aras de mantener unas regalías inmerecidas, incoherentes e inmorales".

Mientras tanto, millones de personas que trabajan en la sanidad, el abastecimiento, el transporte, la industria, la construcción, la administración... se juegan la vida por atendernos y ayudarnos a sobrevivir por menos de una cienmilésima parte del último chanchullo (conocido) del emérito sátrapa. ¡Qué cosas tiene esta democracia!