la carta del día

Hipermetropía

10.06.2020 | 00:58

Dicen, quienes saben de este tema, que la hipermetropía es un defecto visual que, resumiendo mucho, se basa en que, quienes lo padecen, pueden ver bien de lejos pero ven de pena de cerca. Y eso parece que le pasa a la Audiencia Nacional.

El lunes comenzó la vista contra Inocente Orlando Montano (bonito nombre para un viceministro de seguridad en una dictadura) como presunto inductor del asesinato de varios jesuitas y de dos mujeres en la UCA (Universidad Centroamericana). La fiscalía solicita 150 años de cárcel y la retirada de todo tipo de honores militares. No seré yo quien ponga ningún reparo al procesamiento de semejante personaje. Todo lo contrario, bajo el principio de justicia universal se ha iniciado, y en muchos casos solucionado, crímenes de terrorismo de Estado en varios países de América Latina. En Argentina, Chile o en el propio El Salvador se ha procesado y condenado a militares que actuaron durante sus respectivas dictaduras. La Audiencia Nacional jugó un papel importante en el esclarecimiento de varios casos durante el Gobierno de Jorge Videla. Solo un ejemplo, el oficial de la Armada Argentina, Adolfo Scilingo, fue condenado, por el Tribunal Supremo español, a una pena de 1.084 años por su participación en los criminales vuelos de la muerte, donde eran tirados al mar a cientos de opositores a la dictadura.

Las preguntas son bastante obvias:

¿Cómo es posible que la Audiencia Nacional fije su vista en las vulneraciones de Derechos Humanos ocurridas a miles de kilómetros de aquí y no vea parecidas vulneraciones en nuestro país?

¿Por qué la Audiencia Nacional abrió procesos contra la dictadura argentina y no colabora con la justicia de ese país en la única querella que existe en el mundo contra los crímenes franquistas?

¿Es de recibo que exista una circular enviada a los juzgados para que no se diera trámite a ninguna querella que tuviera relación con los crímenes de la dictadura franquista?

El empecinamiento de la Audiencia Nacional y las continuas trabas para impedir que la jueza Servini, del juzgado Nº 1 de Buenos Aires, pueda interrogar a altos funcionarios durante la dictadura de Franco, entre los que se encuentra el siniestro exministro del Interior Martín Villa, choca frontalmente con el derecho de justicia universal. El torturador Billy el niño se murió con todas sus medallas y menciones honoríficas intactas, para vergüenza de la democracia española y de la propia Audiencia Nacional. ¿Se van a dar más casos como éste o de una vez vamos a poner remedio y aclarar, solucionar, juzgar los crímenes del franquismo y de la transición?

La hipermetropía puede corregirse, pero hay que tener la voluntad de querer hacerlo. Para la vista cansada (presbicia) muchas y muchos nos hemos puesto gafas para continuar y seguir adelante.