Semana curiosa, en la que al trabajar, lunes sí, martes no, miércoles sí, jueves no, viernes sí, etcétera, nos recuerda cuando deshojábamos una margarita, para saber si nos querían o no.
Un país que es considerado, en gran parte agnóstico, y ateo en lo político, pues la Carta Magna y/o Constitución, se la pasan por el arco del triunfo, no deja de llamar la atención, con qué celo conmemoramos esta semana festiva.
Quizás esta forma de ser se nos escape de las manos a la gran mayoría, pero dificultan sin duda a que levantemos cabeza. Somos únicos guardando fiestas, pero en lo que son pocos los que nos ganan es fabricando puentes y/o viaductos laborables, en eso somos la admiración de todo el orbe, sobre todo de los japoneses, que disfrutan de solo diez días al año, claro, que ni tanto ni tan calvo. Gastamos más, pero tenemos menos, carreteras más anchas, pero puntos de vista más estrechos, por todo ello, nos consideran que España es un país diferente.