Cuando las cosas salen bien, el principio y fin del autobús 24, que recorre la línea de la boca va hacia arriba. Cuando las cosas salen mal, la línea del 24 va hacia abajo. Cuando no te sale como esperabas, el bus 24 no llega al final del trayecto. Cuando se trata de alguna rotura del vehículo, la empresa manda una grúa para remolcar al bus a cocheras. Pero si la rotura es muy grave, lo mandan a la chatarra.

La línea del 24 tiene varios recorridos según las circunstancias. Verán: está la línea de la carcajada a calzón quitado, la de partirse el culo, la del alborozo, hilaridad, alegría, entusiasmo, júbilo, gozo, regocijo, satisfacción, exultación, contento, regodeo, sonrisa, felicidad, algazara, optimismo, etcétera. Cuando se ríe de alguna de estas formas, todo el cuerpo ríe con la boca y en especial, los ojos. Pero hay una que no ocurre así: es la risa forzada. En este caso, suele ocurrir que al 24 se le ha pinchado la sonrisa. Entonces, hay que presionar al bus hacia arriba con un potente gato para cambiar la rueda, aunque el resto del cuerpo no le suele sonreír. Esto es lo que les sucede a los partidos que han perdido las elecciones municipales y autonómicas: que se presentan ante las cámaras con la sonrisa reventada y es penoso... De cara a las próximas elecciones, por si las moscas, yo les aconsejaría que se compraran muchos gatos y en su defecto, imperdibles.