La salud mental ya era una preocupación antes de la pandemia, pero desde 2020 su impacto sobre las bajas laborales se ha acelerado. Así lo asegura Javier Andueza Unanua, responsable de Absentismo y Relaciones Institucionales de Mutua Navarra, quien considera que el incremento responde tanto a un empeoramiento del bienestar psicológico como a una mayor visibilidad de estos problemas. En su opinión, la crisis sanitaria contribuyó a romper un tabú. “Ahora cuesta menos hablar de salud mental y existe una mayor conciencia social sobre estos problemas”.

No obstante, advierte de que el fenómeno trasciende el ámbito laboral. “Estamos ante un problema transversal que afecta a toda la sociedad”, señala. Como ejemplo, recuerda que la última Encuesta de Salud del Ministerio de Sanidad refleja que la depresión es tres veces más frecuente entre las personas desempleadas que entre quienes tienen trabajo, mientras que la ansiedad duplica su prevalencia.

El informe de Mutua Navarra sitúa a las mujeres de entre 30 y 40 años como el colectivo en el que más aumentan las bajas por salud mental. Andueza reconoce que es un dato que preocupa. “Antes de la pandemia la edad no era un factor determinante, pero desde entonces el incremento entre los jóvenes, especialmente entre las mujeres, no ha dejado de crecer”. Entre las posibles causas cita el cambio de valores de las nuevas generaciones y, en el caso de las mujeres, “las dobles jornadas laborales, profesionales y domésticas”.

La importancia del clima laboral

Frente a quienes centran el debate del absentismo exclusivamente en los trabajadores, Andueza defiende una visión más amplia. “El aumento del absentismo tiene un origen multicausal”, afirma. “Las empresas pueden y deben mejorar las condiciones de trabajo. Las organizaciones con mejor clima laboral presentan menores niveles de absentismo, mientras que aquellas con peores datos suelen tener también peores entornos laborales”. Por ello, reclama la implicación de todos los agentes. “Es necesaria la corresponsabilidad de trabajadores, empresas, administraciones públicas, servicios de salud y mutuas”.

Desterrar tópicos

Andueza también llama a desterrar algunos tópicos sobre el absentismo. Recuerda que dos de cada tres trabajadores protegidos por Mutua Navarra no cogieron ninguna baja durante 2025 y que las personas con tres o más procesos de incapacidad temporal representan menos del 5% de la población trabajadora. “Da la sensación de que todo el mundo está de baja y no es así”, afirma. “La mayoría de las personas acuden diariamente a su puesto de trabajo. El problema está muy concentrado y el mayor número de jornadas perdidas corresponde a un grupo reducido de trabajadores”.

Respecto al fuerte aumento de las bajas de larga duración, considera que las listas de espera sanitarias tienen un impacto evidente. “Los trastornos musculoesqueléticos y los problemas de salud mental concentran la mayor parte de los días de baja y, casualmente, son también las especialidades con mayores demoras asistenciales”.

En cuanto a la siniestralidad laboral, Andueza recuerda que el peso de la industria explica parcialmente la posición de Navarra entre las comunidades con mayor incidencia de accidentes, aunque considera que ese factor no basta para justificar las cifras. “Hay comunidades con una estructura productiva similar, como la CAV o La Rioja, que presentan índices inferiores”. A su juicio, reducir esa brecha pasa por “invertir más en prevención y en formación” y por reforzar la implicación de empresas, trabajadores, servicios de prevención, mutuas y administraciones públicas.