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La economía del planeta

La economía del planetaSHERWIN

No corren buenos tiempos para la economía del planeta. China se asoma a una espiral deflacionaria, tras presentar un IPC al junio del 0%, siendo su tasa más baja en 28 meses; el IPC de la subyacente fue del 0,4%. Mientras en Europa y España el precio de la carne está por las nubes, en la potencia asiática bajó un 3,3%, siendo más acusada en la carne de cerdo con un descenso del 7,2%.

También los precios industriales en China han sufrido la mayor caída desde 2016. Por contra, en Estados Unidos la FED vuelve a subir los tipos de interés, por la inflación y un mercado laboral tensionado; al menos dos nuevas subidas se producirán en lo que queda de 2023. A su vez, la banca del país norteamericano sufre la mayor fuga de depósitos de la última década, estimando los analistas en 474.000 millones de euros las salidas en el último año que se podrían fugar a depósitos monetarios.

El gobernador de la FED propone nuevos estándares para evitar la quiebra de los bancos. En Europa la eurozona ha entrado en recesión. En Alemania se estancó, Francia creció un 0,2% y España un 0,6%. Nuestro país se vio beneficiado por el aumento de las exportaciones, que pueden verse disminuidas por la recesión germana incluido el turismo. En Europa aumenta el número de personas que no pueden permitirse una comida adecuada con casi el 20% de la población en riesgo de pobreza, cifra que se ha incrementado dos puntos respecto al 2021.

La economía del planeta no tiene un plan B para sacarla de atolladero en el que ha entrado tras la pandemia, la guerra de Ucrania y la inflación. Nadie sabe lo que puede pasar a partir de septiembre. Incluso las autoridades del BCE desconocen cuáles van a ser sus movimientos en relación al precio del dinero, al depender de los datos económicos, márgenes empresariales y subidas salariales. El nuevo gobierno en nuestro país, independientemente del color político, no lo va a tener fácil. La contracción del presupuesto germano para 2024 es una hoja de ruta a seguir en el resto de los países de la eurozona. Accidental o no, el covid-19 y la invasión de Ucrania nos han cambiado cualquier expectativa de un mundo mejor, más justo y más solidario. El carpen diem se impone a los ciudadanos del mundo, con acuciadas y profundas desigualdades. Unos pocos son mucho más ricos, y la gran mayoría de habitantes sobrevivimos lo que nos dejan.