Llevamos una semana viendo imágenes, oyendo testimonios desgarradores de las personas afectadas, que han perdido familiares, amigos, vecinos, sus casas y negocios, absolutamente todo y es comprensible y humano, la reacción de los ciudadanos de Paiporta ante la visita de las autoridades a la localidad. 

Lo que ya no se entiende es la intervención en los disturbios de miembros de la ultraderecha, aprovechando la indignación ciudadana, lanzando palos, barro y otros objetos a la comitiva, encima recibiendo el aplauso del líder de la ultraderecha, el señor Abascal.

Señor Abascal, estamos en una democracia y nos tenemos que atener a unas normas. El presidente del Gobierno, le guste o no, fue elegido por la mayoría de los ciudadanos en las urnas. Ya dijo la ex de su partido cuando se fue que VOX era “un peligro para la democracia” y así está siendo.

Hay que tener claro que la gestión de este caso es de la Generalitat Valenciana, con el señor Mazón a la cabeza, y son ellos los que tienen que pedir y autorizar las ayudas. Se puede leer que la UME se queja de que se paralizó su intervención y también he leído que la unidad de rescate de la Ertzaintza se ha quedado en casa por falta de autorización. 

Me sorprendieron gratamente las entrevistas que le hicieron al ministro Óscar Puente, en las que dijo que no es hora de pedir responsabilidades, ni tirarse los trastos a la cabeza, sino de trabajar conjuntamente para resolver este drama humanitario, que no va a ser fácil, porque se han dañado canalizaciones e infraestructuras muy importantes, que tardarán mese y años en ser reparadas. Le vi con las ideas muy claras y con ánimo de ponerse manos a la obra, y eso es lo que hace falta en estos momentos, gente con decisión y ganas de trabajar.