El alcalde de Pamplona, tras participar en la procesión por la festividad de San Saturnino, transmitía este sentir.

Sentir que hay que extender a la política en general, la política actual “no hace política”, hace llevarte la contra al de enfrente.

Tiene usted razón Sr. Asiron, su sentir es extensible a toda la política, ya sea municipal, autonómica o nacional. Y desgraciadamente se extiende y se internacionaliza.

Hoy día no se hace política, no se hace para el pueblo, salvo época electoral. Se hace la contra de la oposición, y si se puede judicializar, mejor.

Que lo que genere discrepancia, sea cómo o qué hacer para el ciudadano, pasó de moda. Lo que importa es votar en contra de lo que tú propones. O, mejor aún, antes de que propongas nada, hundirte cuanto más en el fango, más contento estaré.

Pero eso no es lo que quiere el ciudadano, el votante, que es quien les debería importar, y no solo en época electoral.

Que riñen mucho “ya” lo vemos, pero siempre será mejor que ir a funerales (como en tiempos pasados). Lo que hay que hacer es beneficiar al vecino, hacerles la vida más cómoda, más llevadera.

La solución es fácil, pero ¿“quién le pone el cascabel al gato”?

No debería gobernar más que aquel que tenga más del 50% de la población censada que le apoye. No el que más votos tenga de los pactos que haga, de los que han votado.

Este sistema actual nos lleva directos a la desidia de la población hacia la política y los políticos. El ciudadano se contagia y vota no por convencimiento de un programa, vota porque no salgan los otros. Por desgracia, “así nos luce el pelo”, tenemos como ciudadanos lo que votamos, enfado, enfado y enfado.

 Señores políticos queremos fuentes, bancos, carreteras.