Hace pocos años el Gobierno de Navarra impidió una plantación de almendros de regadío en el municipio de Fustiñana porque ello suponía acabar con el hábitat de aves esteparias en peligro de extinción. Según Medio Ambiente, la conversión de cultivos de secano a regadío era inaceptable, ya que daba lugar a la fragmentación de un hábitat estepario extremadamente sensible, Área de Especial Interés para la Conservación de la Avifauna Esteparia en Navarra (AICAENA Monte de Fustiñana). También, hace pocos años, el Gobierno de Navarra impidió la instalación de una granja de cerdos en el municipio de Lerín por la misma razón. Concurrían factores limitantes y amenazas que hacían inviable el proyecto presentado, ya que ponían en peligro el hábitat real y potencial de ciertas especies de aves esteparias en AICAENA Entorno de Baigorri Sur.
Este año pasado, el Gobierno de Navarra, a pesar de que concurren, al menos, cuatro circunstancias, que de acuerdo con el último informe del Servicio de Biodiversidad se consideran factores limitantes y/o amenazas para el hábitat estepario y las especies vulnerables y en peligro de extinción que lo pueblan, a saber, aerogeneradores trituradores de pájaros; apertura de nuevos caminos y ampliación de los existentes al servicio del parque eólico; el tráfico constante de los vehículos de mantenimiento, incluidos algunos de gran tonelaje, y la pérdida de superficie de cultivo de secano, cierra los ojos y considera medioambientalmente compatible y perfectamente autorizable la instalación de seis molinos en AICAENA Monte de Cabanillas. ¿Quieren creerse ustedes que, a pesar de que ha habido alegaciones relativas a la AICAENA Monte de Cabanillas, en las 29 páginas que tiene la Declaración de Impacto Ambiental no aparece ni una sola mención a este asunto?
Alguien debería explicar a los ciudadanos por qué todo ese celo berroqueño, ese rigor inquebrantable, ese caudal de pegas, esa avalancha de argumentos y de informes en defensa del medio, que el Gobierno de Navarra exhibe en algunos casos, se torna dulce alfeñique y esponjoso bizcochito con aromas de manga ancha cuando de parques eólicos se trata. Y alguien debería explicar, también, por qué el metro cuadrado de hábitat estepario vale más, medioambientalmente hablando, en Fustiñana y en Lerín que en Cabanillas. Mientras tanto, principios constitucionales como la igualdad, la no discriminación, la seguridad jurídica o el derecho a disfrutar del Medio Ambiente se ven pisoteados ante nuestras mismísimas narices.
¿Acaso tienen un vecino de Lerín o una vecina de Fustiñana más derecho que un cabanillero o una cabanillera a disfrutar del medio ambiente? ¿Hay que tener un parque eólico para que te permitan arrasarlo todo?