Aunitz urtez, don Florencio! Paz y bien, mucho ánimo y acierto, gozo y alegría en su cumpleaños. Nuestro sincero agradecimiento. Llegó a una diócesis en coma. Con respiración asistida. Alejada del evangelio. Plena de ensoberbecimiento y moho. Clerical hasta la médula. Con un clero rebelde al sentir del Papa Francisco. Un pueblo cristiano servil, dominado por la jerarquía, sin formación bíblica ni conciencia social. Amante de la riqueza. A años luz de los pobres. Con usted ha renacido la esperanza. Volvió el consejo pastoral diocesano, aniquilado por sus predecesores. Creó la delegación de ecología, la pastoral obrera, justicia y paz, la delegación de trata, la presencia eclesial en la comisión de abusos sexuales del Gobierno de Navarra y acompañó a los agredidos sexualmente en la presentación del documental Todos lo sabían de Iratxe Pérez. 

Por primera vez la Iglesia navarra cuenta con una web bilingüe gracias a un arzobispo maño. Ha abierto rendijas de igualdad con tímidos nombramientos de mujeres siempre bajo la tutela de los machos. El feminismo no ha entrado en la Iglesia. Ignoro su convencimiento. Como Francisco, ha traído los presos al corazón de los creyentes. Sustituyendo a párrocos en pueblos de poca monta asistiendo como uno más a la eucaristía dominical. Con olor a oveja. Pero nada como su persona. Ostensibles su humildad, bonhomía y morigeración. Su apertura tímidamente dolorida a la crítica. Le queremos, don Florencio

“Peatón celeste que te echas a andar, / y en nuestro frío hallas abrigo eterno / y en nuestra honda sequía la voz de las cosechas”.

(Claudio Rodríguez).