El pasado lunes 12 de enero se celebró en Baluarte la primera actividad del ciclo Eklipse, una iniciativa de divulgación científica que aprovecha el tirón del próximo eclipse solar en Navarra el 12 de agosto. Es una buena noticia. Tras el incendio del Planetario de Pamplona, necesitamos más que nunca que la ciencia vuelva a tener un lugar fuerte en Navarra.
Es muy positivo el esfuerzo por divulgar entre los ciudadanos, pero resulta incongruente que una actividad tan promocionada y que ha generado tanta expectación dentro y fuera de nuestra comunidad, se limite a solo 200 personas y además con entrada de pago.
Durante treinta años, el Planetario de Pamplona nos acostumbró a actividades de divulgación científica abiertas y gratuitas para familias, escolares, mayores… Esa filosofía de ciencia para todos es la que hizo del Planetario un referente en Navarra y más allá. El otro día, muchas personas nos quedamos fuera, porque confiábamos que, tras el incendio, las actividades volvían a ser como siempre: abiertas, libres, sin barreras. Desde mi punto de vista, en un momento de recuperación tras una pérdida tan importante como la del Planetario, la divulgación científica debería ser, sobre todo, abierta y gratuita.
Espero que, en esta nueva etapa, la ciencia en Pamplona recupere el espíritu de acceso universal que nos enseñó el Planetario durante tantos años.