Señor Gimeno, plantéese que igual su normalidad no es lo normal.
Los diferentes profesionales que nos dedicamos a educación no paramos de escuchar por su parte que hay calidad y normalidad. Me gustaría aclararle en unas pocas líneas lo que nosotros no consideramos normal:
• Ratios excesivas que no permiten la atención individualizada que requieren los alumnos.
• Sobrecarga burocrática.
• Falta de recursos personales y materiales.
• Falta de coordinación y planificación por parte del departamento.
• Privatización de centros, recursos y programas.
• Etcétera, etcétera.
Deje usted de vender normalidad cuando la comunidad reclama dignidad.
*La autora es educadora infantil