¿Cómo puede ser que sin tener solucionado el tema de la vivienda para todos, que declara la Constitución, haya propietarios de múltiples pisos dominando el mercado inmobiliario y ejerciendo su poder a través de amenazas y desahucios por impago de sus inquilinos? La respuesta es sencilla (aunque no la solución).
La vivienda debería estar protegida como bien de primera necesidad y sujeta a consumo como tal, fuera del mercado especulativo. No es difícil diseñar normas que prohíban la adquisición de viviendas que no sean para habitar. Como tampoco limitar los precios de esas operaciones.
Sí, con la colaboración de los bancos y sus millonarios beneficios. ¿Es más importante que la banca y los grandes tenedores de pisos sigan ganando aun a costa de que la juventud no pueda acceder a una vivienda digna y adecuada, como marca la Constitución? Y, una vez que tengamos esto controlado, el siguiente paso sería estructurar un salario para los trabajadores partiendo de un mínimo (destinado a la vivienda y exento de IRPF), complementándolo con un resto, aparejado al IPC, para vivir con dignidad.
Sí, ya sé, este está loco y no sabe por dónde le da el aire. Pero mientras tanto, los hijos con sus padres y la Constitución sin desarrollar.