Los vecinos de Echavacoiz Norte asistimos con estupor a la intención municipal de colar un bloque de 100 viviendas en las parcelas III-6 y III-7 de la calle Remiro de Goñi. No es solo una cuestión de estética; es un atropello legal y ambiental que denunciamos, entre otros muchos motivos:

-Memoria selectiva: En 1993, el Ayuntamiento de Pamplona aumentó la densidad del barrio en un 35% (835 a 1.134 viviendas) bajo la promesa de que estas parcelas serían equipamiento social. Intentar ahora, mediante un PEAU, reconvertir ese suelo dotacional en 100 viviendas es un abuso de la potestad urbanística. No se puede invocar la emancipación juvenil para justificar el expolio de los servicios y el espacio verde que garantizan la calidad de vida de los vecinos actuales.

-Despilfarro y artimaña ambiental: en 2001, se invirtieron 11,6 millones de pesetas en acondicionar este espacio con riego y arbolado. Ahora, Urbanismo pretende sortear la ley mediante la artimaña del trasplante de unos 10-15 ejemplares maduros. Es una sentencia de muerte técnica para árboles de 20 años; un truco para evitar la licencia de tala. Destruir este refugio climático, mantenido por el propio Ayuntamiento durante 25 años, contraviene la Ley Foral 4/2022 de Cambio Climático.

-Derecho al pulmón consolidado: estas parcelas no son un solar vacío, sino un parque vivo. Al invertir dinero público en su mantenimiento durante un cuarto de siglo, el Ayuntamiento generó en el barrio la confianza legítima de que este espacio sería siempre zona verde. Destruirlo para levantar un bloque de 100 viviendas asfixia al barrio, roba luz a los bloques colindantes y prioriza el ladrillo sobre la salud de los vecinos.

Etxabakoitz Norte y Barañáin ya forman uno de los núcleos más densos de España; añadir más cemento es urbanismo temerario. Si el Ayuntamiento busca vivienda joven, debe priorizar la rehabilitación de pisos vacíos o construir en solares de sectores nuevos, pero nunca a costa de liquidar el escaso patrimonio verde de un barrio ya saturado.