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Cuando el progreso olvida a la persona

Cuando el progreso olvida a la persona

A lo largo de la historia contemporánea, la doctrina social de la Iglesia ha ofrecido una lectura profunda y anticipatoria de los grandes cambios sociales, económicos y tecnológicos, situando siempre en el centro a la persona humana. Ya León XIII, en Rerum Novarum, supo interpretar las transformaciones de la primera revolución industrial y advirtió que la economía no podía desligarse de la dignidad del trabajador. Más adelante, Juan XXIII, en Pacem in Terris, recordó que la paz auténtica solo puede construirse sobre la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

En esta misma línea, Pablo VI, en Populorum Progressio, amplió la mirada al afirmar que el desarrollo debía ser integral, orientado a todo el hombre y a todos los hombres, anticipando ya los desequilibrios globales. Posteriormente, Juan Pablo II, en Laborem Exercens, profundizó en el sentido del trabajo como dimensión esencial de la realización humana, subrayando que el trabajador es sujeto y no mero instrumento. Por su parte, Benedicto XVI, en Caritas in Veritate, advirtió del riesgo de absolutizar la técnica y el progreso sin una base ética, señalando que el desarrollo sin verdad puede conducir a la deshumanización. Finalmente, Francisco, en Laudato Si, ha puesto el foco en el cuidado de la casa común, mostrando que la crisis ecológica es inseparable de una crisis moral y antropológica.

En conjunto, estas enseñanzas revelan una continuidad clara: ante cada cosa nueva, la Iglesia ha ofrecido una orientación que va más allá de lo técnico o lo económico, recordando que el verdadero progreso solo es tal cuando respeta, promueve y eleva la dignidad de la persona. Quizá el desafío de nuestro tiempo no sea tanto la falta de pensamiento, sino la falta de escucha: haber atendido antes estas advertencias habría permitido un desarrollo más humano, más justo y equilibrado. En el fondo, todas estas voces convergen en una misma idea: el problema no es el progreso, sino un progreso que no atiende a todos los seres humanos sin excepción.

Director Gerente de TESICNOR*