“El 25 de enero de 1937 a medianoche se lo llevaron de casa, en Mugairi, dos sicarios con uniformes carlistas. Mi madre, seguramente presintiendo la tragedia, me envió a recibirlos vestidico de requeté, pero no sirvió de nada. Yo tenía cuatro años, pero ese momento quedó grabado en la retina de mis ojos. Mi padre me aupó con sus brazos a la altura de su rostro y me besó con un semblante triste que ha quedado grabado como un flash en mi memoria para siempre. No le volví a ver”.

Este estremecedor relato es de Ricard Mula Roca, un exiliado navarro en Catalunya, de 93 años de edad y pronunciado acento catalán, hijo de Francisco Mula Castro, celador de caminos que al inicio de la guerra civil trabajaba al servicio de la Diputación Foral de Navarra y que fue asesinado por militar en Izquierda Republicana. Ricard y algunas personas ubican los restos de Francisco Mula, el padre de Ricard, en las inmediaciones de Lanz. Pese a que se ha ahondado en varios puntos, su fosa y la de otras personas que también fueron enterradas en este lugar no ha aparecido.

Y con esta pena se ha ido Ricard. Uno de sus tres hijos informó a Affna36 que Ricard falleció el pasado martes en Barcelona donde residía, rodeado de los suyos. Dedicó su vida a promover la búsqueda de los restos de su padre. Colocó una estela funeraria en Lanz donde se suponía podían estar y luchó, desde la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (Affna36), para que el paso de su padre por este mundo no quedara en el olvido.

Quizás uno de los días más felices en la vida de Ricard fue el 3 de octubre de 2015 cuando el Gobierno de Navarra, presidido por Uxue Barkos, colocó una placa conmemorativa en los porches del Palacio de Navarra en recuerdo y reconocimiento de al menos 34 funcionarios y trabajadores al servicio de la entonces Diputación Foral de Navarra que fueron asesinados por defender la República y oponerse al golpe de Estado de Franco y sus secuaces.

Otro momento que Ricard vivió con enorme emoción fue el 5 de agosto de 2017 cuando Affna36 colocó un tropezón ante la puerta del que fue domicilio de Francisco Mula en Oronoz. Rodeado de los suyos -su esposa, tres hijos y sus familias- Ricard se ha encargado personalmente de ofrecer su testimonio y dar a conocer la vida de su padre y de los pesares familiares que los han acompañado, unas circunstancias que lamentablemente comparten las víctimas de los golpistas de 1936. La Vuelta del Castillo de Pamplona, el Parlamento de Navarra, la prensa local y numerosas publicaciones dan cuenta de esta historia. 

Ricard nos ha regalado unos testimonios llenos de cariño, admiración hacia su padre y denuncia ante la injusticia de no haber podido recuperar sus restos para darles la sepultura que merecen. Siempre desde el respeto y con el afán de conocer la verdad, reivindicar justicia y reparación para que hechos como su drama familiar no se repitan, Ricard tuvo que emigrar a Catalunya con su madre, Concepción Roca Hernández y sus hermanos Francisco y José MarÍa, tras el asesinato del padre, pero hasta que la salud y la movilidad le permitieron volvía a Navarra cada verano. Nunca perdió el contacto con su querido valle de Baztan, con sus compañeros de Affna, asociación a la que siempre ha pertenecido y, eso sí, siempre acompañado de su querida esposa, Teresa Burguera, y de sus hijos. El pasado 29 de marzo tuvimos ocasión de hablar con él y de transmitirle una vez más el afecto que le profesamos desde Navarra. 

¡Agur, Ricard! Seguiremos tu búsqueda y no te olvidaremos. ¡Descansa en paz, goian bego! 

*Affna36 Nafse