Estamos en el mes de cierre de la Renta 2025. Mientras los medios se llenan de noticias sobre famosos que defraudan al fisco -y cuyos juicios se demoran indefinidamente-, miles de contribuyentes anónimos se llevan la peor parte: una deuda con Hacienda que su economía no puede asumir.
Hacienda permite fraccionar el pago en dos plazos, junio y noviembre, pero eso no resuelve el problema real. Para muchas familias, ese pago ya es un roto considerable en sus presupuestos más ajustados. Ampliar los plazos sería una solución parcial, pero hay otra más eficaz que Hacienda nunca ha puesto en marcha: usar la información que ya tiene.
La Agencia Tributaria conoce, prácticamente al día, la evolución de los ingresos de cada ciudadano. Con los medios tecnológicos que dispone, podría simular el resultado final de la renta y avisar, con tiempo suficiente, a quienes tendrán que pagar al cierre del ejercicio. Así, podrían ajustar el porcentaje de retención en los meses siguientes y evitar sorpresas impagables.
Hacienda no solo debe recaudar, debe ayudar. No puede tener una finalidad de abuso fiscal. Si esta institución pública adoptara medidas reales de prevención y transparencia, su imagen y servicio cambiarían radicalmente, a pesar de los discursos incendiarios de la clase política que solo gritan, pero no resuelven.