Síguenos en redes sociales:

Jubilaciones

JubilacionesCedida

Lo que debiera ser un motivo de alegría por haber concluido una etapa dura pero necesaria de la vida, la edad laboral, se convierte en tristeza al perder “todos y todas” a esos referentes que nos hicieron a los demás la vida más fácil.

Y estas últimas jubilaciones, tened por seguro que son una gran pérdida, porque sí, porque habrá otros palos para suplir los viejos, pero nada, ninguna savia nueva -positiva y alegre- suplirá a la anterior.

Y de los que nos quedamos, autónomos y competentes, necesarios, estamos más preocupados por sacar el trabajo adelante que por pensar en acoger a los nuevos como hijos. Porque “a ese se le ve vago”, “a esa, tonta”, “al otro, lento”, y al hijo de mi amiga... “es majo, pero está verde, y yo no tengo tiempo para enseñar”.

Y así nos va, que cuando se jubilan gentes diez, lo sentimos en el alma. Y llegan embriones de futuro y no les hacemos caso, demasiado ocupados en salvar los muebles, que los próximos en jubilar seremos nosotros.

Pues hoy toca rendir un homenaje a quienes nos hicieron el trabajo más fácil. Habituales de las sonrisas y palabras amables, compañeras de remo que nos hablaron de sus hijos y nietos, gentes gozosas que animaron con su saber estar esas tardes tediosas llenas de altas para ejecutar, o esas noches contraproducentes en que se te mueren tres, o aquellas mañanas perdiendo el zueco aseando y pesando, y midiendo y encremando, y limpiando ombligos y cortando uñas ¡a todos! porque hay que estar a la altura y no hay tiempo ni de respirar.

Y así os lo digo. Muy seguro de que la vida con las jubilaciones cambia, y no para mejor: se pierden gentes que valen un potosí, que decía mi madre. Y nadie las suple. Primero porque al jefe del servicio no le importa; luego porque a la supervisora, que sí, no puede hacer nada; las negociaciones sindicales, y más en campaña, cerraron esa puerta. ¿Y quién queda? Nadie para acompañar tan largo viaje. Una vida trabajando y bien.

Pues en esta vida complicada, estaremos, tras la marcha de ellas, con ellas, nosotros. Los que sentimos su calor y hoy lloramos su marcha, aunque nos alegremos. Digo. Contento de poder ir para poder estar junto a ellas...