Qué placer, qué alegría, qué disfrute, qué ganas de seguir viviendo. ¡Llueve!, y lo hace suave y constante, sin viento y con paz. Hoy es ese Domingo de finales de Junio en el que llovió durante un par de horas o más después de 15 días de infierno en la tierra… y ésta lluvia está siendo maravillosaaaa.
Reconozco mi estupor y miedo tras los últimos días de calor, calor y más calor. No recuerdo algo así. Se están batiendo récords por todos los países y regiones. Es triste ver cómo nos estamos acostumbrando a éstos nuevos récords que se quedan atrás después de uno, dos o tres años. Lo que antes tardaba 100, 200 o 5.000 años, hoy cambia en lustros.
El clima no tiene prisa en cambiar y es indolente. La prisa se la estamos metiendo nosotros y el dolor, el daño, lo sufrimos y sufriremos nosotros. A la Naturaleza le damos igual. Somos más tontos que un ladrillo y nos creemos elegidos y ungidos por Dios. Ésta es la principal prueba de la inexistencia de Dios; me explico con éste silogismo: Si Dios nos creó a su imagen y semejanza y nosotros somos más tontos que un ladrillo… ¿tenemos un Dios que es más tonto que un ladrillo? ¡No, por Dios!
Dios, por definición, no es más tonto que un ladrillo, con lo cual, o Dios no existe o Dios, si existiera, NO nos creó a su imagen y semejanza (acabo de dar respuesta a la gran pregunta de la Humanidad: ¿Existe Dios?... ¡de nada!). La Naturaleza es sabia, y antes o después, nos eliminará de la ecuación, habremos sido un “fallo del sistema”, aunque lo más probable es que nos “auto-eliminemos” nosotros mismos.
Lo único que nos puede salvar es la inmensidad, el infinito, los universos. Hay tantos mundos ahí fuera, hay tantos planetas, tantos universos, tanto espacio infinito que, espero, pasemos desapercibidos ante la Madre Naturaleza por los desaguisados que estamos cometiendo en esta Casa Común. (¡¡UN MOMENTO!! ¿Niego la existencia de Dios en un párrafo y en el siguiente párrafo “rezo” para que la Madre Naturaleza haga la vista gorda…? Sí, es así, soy humano y me contradigo, nada nuevo bajo el sol… ni bajo la lluvia…)
Tengo cincuentaypico y ya puedo decir eso de: cuando yo era un crío nevaba mucho más que ahora, llovía mucho más que ahora, hacía mucho menos calor que ahora, y así con todos los meteoros que quieras elegir. Desconozco si mis antepasados de hace 200, 500 o 1000 años, cuando llegaban a sus 50 decían también éste tipo de frases. Habría que escucharles, pero lo dudo mucho.
Hoy respiro gracias al agua fresca caída del cielo, mañana quizá… Llueve, luego existo.