¿cómo se ven periodistas y políticos? Lo planteó la Asociación de Periodistas de Navarra-Nafarroako Kazetariak en uno de los coloquios programados en la celebración del primer centenario de la Asociación de la Prensa de Pamplona, entidad de la que se define como sucesora. La Asociación de la Prensa fue creada en 1911 (la séptima asociación periodística de España), en 1927 organizó la primera Cabalgata de Reyes Magos, y entre 1936 y 1982 editó La Hoja del Lunes (los 46 años de lunes sin prensa regional). El cambio de denominación y de estatutos se produjo en 2009. La pregunta formulada tiene una respuesta-resumen: los políticos y las instituciones públicas son más peligrosos para los periodistas y los medios de comunicación que éstos para aquéllos. Los ejemplos se disparan en racimo: dependencia legal, económica e informativa. Políticos e instituciones forales tienen en su poder, para empezar, la facultad de convocar y repartir las concesiones administrativas de emisoras de radio y televisión. Una iniciativa empresarial puede montar libremente una publicación escrita, pero no un medio de comunicación audiovisual. La prensa puede organizar sin límites su ámbito de distribución. La radio y la televisión ven definidas sus coberturas geográficas. La tolerancia con las transgresiones normativas no suele ser ajena a la empatía de la autoridad competente con el infractor. El rigor estricto tampoco suele serlo con la fobia o antipatía. Las radiotelevisiones públicas y privadas concertadas son sutil o descaradamente parciales. La inyección de dinero público es un elemento importante en el vigor económico de los medios periodísticos, más aún en época de crisis de clientes particulares: publicidad institucional, subvenciones o aportaciones con diferentes objetivos, y la selección de destinatarios en propaganda de campaña electoral (la mayor parte de los fondos de los partidos políticos son de origen público). El criterio de reparto responde más a imperativos sectarios que a criterios plurales. UPN pretende ahora que el Ayuntamiento de Pamplona no contrate anuncios en medios que inserten publicidad de explotación sexual. Quizá coincida con que su periódico regional afín es una excepción nacional en la norma de publicarlos. Las filtraciones informativas desde el poder prostituyen la neutralidad en la libre competencia periodística y premian el trato complaciente o templan los motivos de beligerancia. Además, las Administraciones y los partidos contaminan desde sus gabinetes de comunicación y propaganda, nutrientes de un porcentaje importante de la información publicada por escasez de personal y precariedad laboral en la mayoría de las empresas. Políticos-periodistas: de la prensa de partido a sacar partido a la prensa.