¿Cómo vivían los poblados vascones en nuestro territorio antes de la romanización y durante aquel proceso que supuso la universalización y la globalización? ¿Qué elementos configuraban su identidad?
Es lo que invita a descubrir la "ambiciosa" exposición presentada este jueves 29 de enero en el recién estrenado Civivox Pompelo, De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad; una muestra en la que se exhiben por primera vez piezas de la Edad del Hierro halladas en el yacimiento de Irulegi y en la que se recrea a escala real la casa donde se halló la famosa Mano.
Enmarcada en la celebración del 2.100 aniversario de la fundación romana de Pamplona por parte de Cneo Pompeyo Magno, la exposición traslada al público al siglo I antes de nuestra era, y le invita a un recorrido por las tradiciones y costumbres del poblado vascón que la habitaba y por la influencia romana que llega.
Visitable hasta el 27 de septiembre
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Sáez, la concejala delegada de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, el catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona, Javier Velaza Frías, y el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla, han presentado este mediodía la muestra, que se inaugurará oficialmente este viernes 30 de enero a las 18 horas y se abrirá al público el sábado.
Comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, se podrá visitar, hasta el 27 de septiembre, de lunes a sábado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas. Los domingos y festivos permanecerá cerrada.
Tras la presentación, se ha realizado un recorrido por la exposición para descubrir algunas de las piezas más destacadas que se muestran, como la reconstrucción a escala real en el centro de la exposición la casa en la que se localizó la Mano de Irulegi. En esa visita han participado, además, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de País Vasco, Joaquín Gorrochategui Churruca, la arqueóloga de la Université de Pau et des Pays de l’Adour Oihane Mendizabal Sandonís, y el alcalde del Valle de Aranguren, Manolo Romero Pardo, quien ha pedido a las instituciones y en concreto al Ayuntamiento de Pamplona "apoyo económico cuanto antes para poder poner en valor el Palacio de Góngora" y posibilitar que "en dos o tres años acoja de forma permanente las piezas que ahora se muestran en esta exposición".
Los orígenes de Pamplona
Con la fundación romana de la ciudad, Pamplona, como núcleo urbano, entra en los anales de la historiografía clásica. No obstante, las raíces de la vieja Iruña son mucho más profundas y beben directamente del acervo y la tradición del pueblo vascón y su cultura.
Esta exposición pretende retratar un momento decisivo en la historia de Pamplona, el de la incorporación del pueblo vascón a la República romana en el siglo I antes de nuestra era. Hasta ese momento, el territorio estaba organizado en poblados fortificados, como el de Irulegi, que funcionaba como un centro dinámico de agricultura, ganadería y metalurgia.
La muestra se enmarca dentro del contexto histórico del conflicto de la Guerra de Sertorio (82-72 antes de nuestra era), una guerra civil entre el pueblo romano que afectó al territorio vascón. Consecuencia de ello, el poblado de Irulegi sufrió una destrucción violenta y desapareció, tal y como demuestran las evidencias arqueológicas excavadas durante años, tras sufrir un incendio.
"Nos quedaba como deuda pendiente reconocer los orígenes previos de nuestra ciudad antes de la llegada de los romanos, poner en valor que era un mundo vivo, con un sustrato cultural propio, y eso se reivindica en esta exposición", ha dicho Asiron.
En este sentido, Maider Beloki ha añadido que "la historia de Pamplona no comienza con Roma, sino que se enriquece con ella".
Un mundo abierto e interconectado
En el recorrido generado a través de los siete espacios en los que se estructura la exposición De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad, se refleja que esa Pamplona previa a la fundación romana era ya "un mundo en contacto con grandes civilizaciones del Mediterráneo, un mundo abierto e interconectado", ha comentado el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla.
"Tenemos que dejar de pensar que eran territorios estancos, aislados, donde no había comercio. El Mediterráneo era ya desde final de la Edad del Bronce una auténtica autopista por la que circulaban el comercio, las ideas, el pensamiento, la escritura, la literatura...", ha puntualizado Javier Velaza Frías.
Así, los elementos, objetos y recreaciones que se muestran nos hablan "de contactos, de mestizaje, de mezcla".
"Había una identidad compartida. Los romanos tenían una cultura política muy potente y allí donde llegaban imponían determinadas cosas, pero no otras; imponían una Administración, una forma de Estado, pero no una religión ni una lengua", ha subrayado Javier Velaza.
La vida en guerra
Irulegi es en esta exposición paradigma del momento que se aborda. "No tenemos claro que lo que se ha hallado ahí se encuentre en otro poblado similar. Ahora mismo hay 58 poblados identificados desde la Edad del Hierro, pero ninguno ha sido investigado como lo ha sido Irulegi, así que carecemos de punto de comparación en toda la Cuenca de Pamplona. Habrá que esperar unos cuantos años para ver si se excavan otros poblados, y si se conservan tan bien, y se puede establecer una comparación a nivel de urbanismo", ha explicado Mattin Aiestaran.
LA RECREACIÓN DE LA CASA DONDE APARECIÓ LA MANO DE IRULEGI
- Una réplica fiel: La reconstrucción de la casa donde se halló la Mano de Irulegi (una de las tres viviendas que se han excavado hasta ahora en el poblado), con su porche, establo y estancia de hogar, es la parte más atractiva y llamativa de la exposición, y se ha realizado de la manera más fiel posible. A través de escaneos 3D se ha podido hacer una reconstrucción completa y con un gran nivel de detalle. Se han utilizado piedras de la Cuenca de Pamplona; la techumbre, que es de gran importancia, la han creado "los últimos teitadores de El Bierzo (artesanos tradicionales de las zonas montañosas especializados en construir y reparar cubiertas vegetales, conocidas como 'teitos' o 'teitas', utilizando paja de centeno), y alfareros/as y etnógrafos/as han participado con sus conocimientos y su talento para realizar recreaciones cerámicas.
Se ha localizado en las excavaciones abundante material bélico que pone de manifiesto que quienes habitaban Irulegi vivían en guerra. La exposición muestra piezas como un puñal y su vaina, unos proyectiles de honda y abundantes puntas de flecha, etcétera. Armas individuales que pudieron pertenecer tanto a soldados romanos como a guerreros vascones, que servían en esa guerra civil como tropas auxiliares.
Además, se pueden ver piezas de la vida cotidiana de este poblado, que acercan a la realidad de una comunidad que atesora conocimientos específicos en la ganadería, la metalurgia, la alfarería y también la escritura. Se exponen, por ejemplo, una jarra de bronce, piezas de adorno o cerámicas de la Edad del Hierro.
Todos estos materiales hablan de una hibridación entre dos culturas, una mezcla de la cultura indígena de quienes habitaban en el poblado vascón y la nueva cultura romana que llega al territorio.
Moneda y escritura propias
En la exposición también se hace hincapié en la importancia de la moneda y la escritura que transformaron el territorio vascón durante su integración en el mundo romano entre los siglos III y I antes de nuestra era. Las ciudades, como sekia o iaka, llegaron a emitir sus propias monedas de plata y bronce, utilizando símbolos como el jinete y leyendas en su propia lengua. Algunas de estas monedas se exponen en la muestra.
La escritura supuso una revolución tecnológica que permitió al poblado vascón desarrollar un signario propio conocido como ‘vascónico’, que utilizaba signos únicos para representar su lengua. El hallazgo más excepcional es la Mano de Irulegi. La exposición presenta las últimas investigaciones sobre esta pieza que se puede contemplar en el Museo de Navarra.
UN PROYECTO EN EQUIPO
- Comisariado: La exposición ha sido comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, como la Universidad Pública de Navarra, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Burgos, la Universitat de Barcelona, la Université de Pau et des Pays del Adour o la Université de Bordeaux.
- Piezas expuestas: El departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha colaborado cediendo piezas arqueológicas recuperadas en el yacimiento de Irulegi, además del Ara de Larrahe recuperada en Larunbe. Además, se exponen otras piezas cedidas específicamente para la muestra, provenientes de otros museos y entidades como el Museo San Telmo, el Museo de Historia de Cataluña, el Museo Bibat de Vitoria-Gasteiz, el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa - Gordailua, los ayuntamientos de Atharratze y Hazparne.
Aras y estelas romanas
El general Pompeyo fundó la ciudad de Pompelo, acelerando el nuevo modelo urbano que actuó como el principal motor de globalización, que transformó la economía, la religión y el lenguaje, integrando a las élites locales en la administración romana a través de la concesión del derecho latino y la ciudadanía.
Mientras que el latín se impuso como lengua oficial, provocando la desaparición de la mayoría de lenguas indígenas, el vascónico-aquitano logró perdurar.
En el ámbito espiritual, los nuevos cultos convivieron pacíficamente con las creencias ancestrales. En la muestra se exponen también aras y estelas romanas que hablan de ese proceso de hibridación de culturas.
Las piezas han sido cedidas por otros museos y entidades. La estela de Andrearriaga procede del Museo San Telmo, el Ara de Helasse, del Museo Bibat (Vitoria-Gasteiz); el Ara de Herauscorritsehe, del Ayuntamiento de Atharratze; la estela de Hazparne de localidad vascofrancesa y los miliarios de Mugarriluze de Auritzberri-Espinal.