Osasuna no respondió a la exigencia de un encuentro en el que se presuponían aspiraciones y ambición para mirar hacia otra parte de la clasificación y cayó sin rechistar ante la Real Sociedad. Si se quería ver, soñar, un encuentro entre dos equipos con aspiraciones, el conjunto navarro no estuvo a la altura de las circunstancias y fue superado con autoridad. Los rojillos ofrecieron muy pocos argumentos, casi ninguno, para incidir en la historia del encuentro y completaron una de las actuaciones más pobres fuera de casa de la temporada.

Activos en los diez primeros minutos, arrollados a continuación, los dos goles en cuatro minutos de la Real Sociedad sentenciaron el encuentro con mucha antelación, cuando no se había cumplido la primera media hora. Los intentos de reacción en la segunda mitad fueron sofocados con rapidez por el conjunto donostiarra, que a los siete minutos de la reanudación anotaron el tercer gol.

Con semejante escenario, el encuentro se convirtió en una huida hacia adelante para Osasuna, que mejoró algo con los cambios y que, gracias a los pulmones y el ímpetu de Víctor Muñoz, se acercó en el marcador gracias a un gran tanto del delantero.

La Real nunca temió por el resultado, sostenido por una renta de goles amplia, como tampoco el equipo de Lisci tuvo más opciones para intentar atacar la portería rival salvo por el aumento de los centros. En Anoeta no se enterraron las ilusiones por pelear por otras cosas, pero sí se falló en una cita de nivel frente a un contrincante al que se ve peleando en la misma zona de LaLiga. Y eso es una decepción.

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