Tras el escrutinio electoral, los socialistas se fueron de copas al subsuelo. Habían comprobado que todavía se puede caer por debajo de un hipotético suelo electoral. De alternativa a consagración como bisagra. El subsuelo guarda la ventaja de que contiene los cimientos imprescindibles para consolidar los proyectos constructivos del poder. La debacle del PSN-PSOE refleja la humillación de una espectacular pérdida de votos. Castigo severo por su sostenida complicidad con la derecha navarra -tras entregarle el Gobierno foral y pamplonés en agosto de 2007- y por las fórmulas neoliberales aplicadas en la política económica y laboral del Estado, en una resignada mutación de los principios socialdemócratas. Se lo tienen merecido. Navarra mantiene definidos sus tres segmentos ideológicos. El nacionalista vasco ha subido: la suma de NaBai y Bildu alcanza el más elevado número de parlamentarios forales (15, tres por encima de los logrados en 1987 y 2007), el mayor número de votos (más de 92.000) y el mayor porcentaje de voto (28,7%) desde la primera legislatura. Por el contrario, baja el porcentaje de voto al centro derecha (del 46,6% al 41,8%) -contribuye la salida de CDN- y a la izquierda no nacionalista (del 26,8% al 21,5%). UPN bate su marca de escaños en solitario (19) -aunque su porcentaje de voto desciende un 7,7 con la fractura- y dobla a la segunda fuerza parlamentaria, lo que, fusionado con el PP, ya había conseguido dos veces. La derecha suma por separado el mismo número de escaños que su mejor resultado juntos (23). La agrupación de escaños del centro derecha ha sido más alta en las tres anteriores elecciones: 25, 27, 24. La de la izquierda no nacionalista también ha protagonizado retroceso desde 1991 (21) hasta la actualidad (12). NaBai pierde más de 8 puntos porcentuales en voto; el PSN, más de 6,5. El PPN se incorpora por debajo de sus expectativas. IE disfruta de la caída del PSN y de la aportación coyuntural de Batzarre, lejos de los mejores tiempos de IU. El primer empuje de Bildu ha sido fogoso. ¿Y ahora?: el PSN-PSOE dirá. UPN lo necesita para formar gobierno en Navarra y en Pamplona. La derecha no alcanza mayorías absolutas ni en el Parlamento ni en el Ayuntamiento. Ansiedad en UPN, amenazas desde el PPN. Los socialistas tienen tres opciones: una oposición sin concesiones ideológicas, un gobierno de coalición con UPN (no necesitaría del PP), y -la más atrevida, desestimada hace cuatro años tras manosearla- el acceso a la presidencia del Gobierno, oferta de NaBai y eficaz para el deseo de Bildu de desalojar "a la UPN de Barcina". La alcaldía de Pamplona tendría que ser para Uxue Barkos. El PSN ya conoce las consecuencias de su connivencia con UPN. NaBai, Bildu e IE le han puesto la alfombra. Roja.