Pactados de antemano, los acuerdos fluyen con más facilidad. La investidura de Yolanda Barcina como nueva presidenta del Gobierno de Navarra es cuestión de días. A renglón seguido, el nombramiento y toma de posesión de los consejeros. Un tercio, a propuesta del PSN. Roberto Jiménez consumará su compromiso de cambio y facilitará que la candidata de la derecha sume mayoría absoluta. Lo reconocía en campaña: Si sumamos, ganamos todos. Por segunda vez consecutiva, el cambio prometido ha trocado en el cambio sospechado. Credibilidad irrecuperable. Gobierno de coalición UPN-PSN: lo nunca visto en Navarra. Se había dado de hecho. Ahora, también de Derecho. Del habitual intercambio de cromos (cargos a cambio de apoyos) al descarado reparto de la tarta. Roberto Jiménez siempre ha sido un servil peón político de Barcina. La señora y su mayordomo. Desde sus tiempos de concejal en Pamplona, delfín de Javier Iturbe (uno de los mayores transformistas ideológicos de la izquierda navarra). Regionalistas y p(so)esebreros han dedicado unos días a la simulación de tensiones programáticas y amenazas funcionales. Ficción risible. El esperpento más deleznable, a cargo de Roberto Jiménez recién constituida la Mesa del Parlamento. Estaba "contento" porque salió una Mesa "plural" (mérito de Izquierda-Ezkerra), en la que "solo hay un miembro de la derecha". Si se graduase la vista política, vería tres. Para determinados asuntos, UPN-PSN formarán mayoría de bloqueo. Ninguna duda. Barcina ha retirado a Alberto Catalán a la presidencia del Parlamento. El "yogur a punto de caducar" sigue la misma trayectoria de Rafael Gurrea, quien así lo definió sin citarlo: le sucedió como secretario general de UPN, más tarde como consejero de Administración Local, y ahora ocupa la presidencia del Parlamento. Mala espina. En el organigrama parlamentario del PSN, Lizarbe asume más responsabilidades en la portavocía. De díscolo en retirada a sumiso en promoción. En Bildu, la elección como portavoz de Bakartxo Ruiz -en detrimento de Maiorga Ramírez (EA)- revela la hegemonía interna de los independientes afines a Batasuna. Cabría hacer algunas sugerencias para la formación del Consejo de Gobierno. El único concejal socialista en Huarte encajaría en el perfil de consejero de Justicia e Interior. Koldo García Izaguirre ha sido condenado por agresión a un menor (Sanfermines 2010), y ya fue condenado e indultado por un delito de lesiones en 1995. Por su parte, la exconcejala Ana Pineda (UPN) podría asumir las Relaciones Institucionales. Como aval, su fina sensibilidad humana y femenina al acusar a Uxue Barkos de utilización de su grave enfermedad con fines políticos. UPN-PSN: de momento, transacciones forales. Luego, municipales en Pamplona. Y seguirá el chalaneo.
- Multimedia
- Servicios
- Participación