Los PSIS, en general, me dan mala espina. Suelen ser un instrumento para que un gobierno acabe saltándose el democrático y justo derecho de uno o varios ayuntamientos a oponerse a determinados proyectos que afectan a su territorio, hurtándoles la posibilidad de negarse a ese proyecto o bien de tratar de encauzarlo. Si además el PSIS, como es el caso de Aroztegia, se aprueba pocos días antes de las elecciones, ante la visión de UPN de poder perder el mando de la comunidad, peor. Así que no veo por qué se está hurtando tanto a los pueblos implicados como a los ciudadanos el debate de si es positivo sin remedio o negativo sin remedio para Lekaroz y la zona que se construyan un campo de golf, un hotel y más de 250 nuevas viviendas. EH Bildu lleva años defendiendo que no tiene nada en contra del hotel y el golf, pero que 250 viviendas en un entorno de apenas 300 habitantes es una exageración. Geroa Bai, por su parte, defiende lo contrario, aprobando tanto desde Baztan como ahora en el gobierno que un proyecto de esta clase, sin ningún tipo de variación, llegue a Baztan. Y por medio están los promotores, que por supuesto lo negarán pero a los que solo hotel y golf no les interesa porque no les salen las cuentas o si les salen es por tan escaso margen que para ese viaje no se meten en este fregado. Ayerdi, mientras, dice que en esto están Geroa Bai y EH Bildu en desacuerdo, pero aquí de lo que se trata es de saber si el PSIS aprobado por UPN tiene total o parcial vuelta atrás y los argumentos completos tanto de unos como de otros para estar en contra o favor del proyecto o de las modificaciones -número de viviendas- que se puedan plantear. El resto es seguir viviendo con la sensación de que algunos se oponen a todo por sistema y otros van aprobando cosas o dejando que sigan su curso y metiendo la cabeza debajo del ala como si no hubiesen hecho nada.