por supuesto que el tamaño importa, eso de que no importa es una mentira piadosa como otra cualquiera. Miremos por ejemplo la de Osasuna, la deuda, claro. La deuda de Osasuna es tan enorme, fue tan brutal el impacto de conocer que el club estaba en la ruina más absoluta y fue tal el tejemaneje político, ético, económico y parlamentario que tuvieron que montar UPN, PPN y PSN para que no desapareciera sin dejar rastro que el club ha pasado a ser, de facto, un equipo semipúblico, vigilado económica y hasta organizativamente por la hacienda foral y con todo su patrimonio o vendido o intervenido. Osasuna sobrevive de prestado y solo boquea gracias a que la inmensa mayoría de las actuaciones que se llevaron a cabo se hicieron a tal velocidad y con tan poca exactitud y rigor que acabó superando lo que cualquier empresa normal no hubiese superado. Y por eso las nuevas informaciones que añaden varios millones de deuda más tras la auditoria externa -que no se hizo en su día, como tendría que haber sido- ya no soliviantan a casi nadie, perplejos y saturados como quedamos del inmenso agujero inicial descubierto. ¿Que Osasuna no pagó ni IVA ni nada similar? ¡Qué más da ya, a estas alturas, que sean 55 que 58, 49 que 73! Es triste, pero así es, aunque quizá no tanto como comprobar que durante años, muchos, un montón de años, alguien en esa hacienda foral que en su publicidad también se jactaba de mencionar que hacienda la formamos todos miró para otro lado. Las personas que no somos expertas ni en economía ni en leyes no tenemos por qué entender todos los entresijos ni saber a ciencia cierta si alguien cometió o no delitos, pero es muy obvio que si una empresa no abona el IVA, ni el IRPF ni decenas de conceptos más y se le deja engordar una deuda hasta que casi no puede respirar solo lo puede hacer con la colaboración y el conocimiento de Hacienda. Así me cuenten misa.
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