Entiendo que haya padres que a eso de los 9 años si la inmensa mayoría de los niños y niñas de la clase de su hijo o hija hacen la primera comunión pues alcancen cotas impensables en la escala del ridículo y le organicen a la criatura un acto civil. Digo entenderlo emocionalmente, no que no me parezca una estupidez sublime, por mucho que comprenda que con tal de que las criaturas no se sientan mal o fatal los padres seamos capaces de casi cualquier cosa. Pero es una estupidez, a fin de cuentas, puesto que el fundamento del acto civil sustitutivo nace de un hecho religioso, como es el de recibir el cuerpo de Cristo y bla, bla, bla. Por tanto, me parece igual de estúpido que los ediles de Aranzadi en el ayuntamiento de Pamplona estén promoviendo que los concejales no acudan a la Procesión de San Fermín y sí, por contra, que formen parte de un denominado -por ellos- Desfile del Día Grande -eso el 7 de julio; mientras que el 29 de noviembre, San Saturnino, el asunto se llamaría Desfile del Día de Iruña-Pamplona-. A ver, error. Estoy completamente de acuerdo en la idea de que los concejales -como tales, como ciudadanos que hagan lo que quieran- no deben acudir a acto religioso alguno, pero es que si precisamente hay fiesta 7 de julio y 29 de noviembre es por asuntos religiosos. O sea, si quieres cambiar las cosas cámbialas de verdad: cárgate -ni a favor ni en contra, ojo- la festividad del 7 de julio y la del 29 de noviembre y monta tus desfiles en otras fechas y llámales como quieras, pero no des el cante -oficialmente, como ayuntamiento, como institución- como el niño que no hace la primera comunión pero también ese día quiere vestirse de marinero y recibir regalos. No, coño, no, trabaja por eliminar de la esfera pública lo que es estrictamente privado, no montes actos paralelos idiotas que nacen precisamente de lo que pretendes combatir.
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