Oídas las declaraciones de ambos me pregunto cómo lograron encontrar los planos en los que se detallaba el sistema para hacer hijos. Y no solo encontrarlos, sino interpretarlos y ser capaces de ponerlos en práctica, que hay planos que no son nada sencillos de contextualizar, ahí todo a escala y con flechas y diagramas y por allá el norte y por acá el sur y relaje usted las piernas y respire acompasadamente. La naturaleza humana es sorprendente, en cualquier caso, y en momentos en los que está en juego la especie -y un calentón del 10- logra que las personas se superen, incluso contra sus propias capacidades. Vale, lo de follar lo lograron, pero ¿cómo han conseguido Cristina de Borbón y su marido saber atarse los cordones de los zapatos y llegar andando sin tropezarse a los juzgados? A la vista de sus declaraciones, insisto, resulta sorprendente, ya que él prácticamente no sabía o recordaba nada y ella comentó que en aquella época, en la época en la que se les acusa de robar y chulear pasta a espuertas, no hablaba con su marido de cosas de trabajo “porque nuestros hijos eran pequeños y bastante teníamos con criarlos”. Es lógico esto: tú cuando tienes hijos pequeños les cambias una plasta y ya te quedas desfondao para todo el día, como para ponerte a hablar de la empresa. Así que como al menos ya sabes cómo funciona el asunto -y los planos-, pues aprovechas el rato que el crío duerme para adivinar dónde está el oeste y así llega un segundo y un tercero y una cuarta y cada vez más jaleo y menos hablar y para cuando te quieres dar cuenta la empresa ya ha mangado por ti - y sin que tú te enteres de nada, cómo son las empresas- lo que no está escrito y te sientan delante de un juez y todo así de injusto. Espero que pronto los Servicios Sociales de Base se hagan cargo de los seis. ¡Ah, que ya están! Vale, me quedo más tranquilo. Pobre gente, qué ternura.