Y tiro porque me toca

Sapos y culebras

02.02.2020 | 06:16

Culebras chinas

los jubilados de la bodeguita de mi barrio hablan de "la enfermedad de los chinos" que sale en la televisión y la achacan a que esa gente come cualquier cosa, culebras les han dicho y todo lo que pillan? Luego se quedan pensativos y reconocen, palpándose las mollas, que ellos, que tuvieron la infancia entre descampados, restos de trincheras y blocaos, La Tapia de La Almudena, e infraviviendas sin agua corriente, también comieron cualquier cosa y ahí están, felices, octogenarios, con el vaso de garnacho dulzón de Navalcarnero en la mano y hablando de los chinos del barrio que andan con mascarilla y acojonaos, oye. Discuten si habrá que comprarse tapabocas de esos de los dentistas y de los chinos, pero ellos, como cuando eran jóvenes en los andamios, lo van a arreglar "con el moquero bien atao" y sin gasto.

Llama la atención en qué paran las sesudas noticias de graves epidemias como la del coronavirus, cuando las digiere gente que no entiende un carajo de otros virus que no sean los de su gripe y estén al alcance del tumultuoso centro de salud del barrio. No es gente que no le tenga miedo a nada, al revés, tienen miedo a asuntos de verdad concretos, cercanos, que tienen que ver con su poco de confort vital, pero les veo impermeables al fondo de esas noticias de lejos que encienden y nutren las portadas y los noticieros, y con ellos el espectáculo que no cesa.

Y sapos bolivianos

¿Qué pasa en Bolivia? No es fácil saberlo, pero un día unos, otro día otros, allí se tragan sapos a diario, y no precisamente los sagrados del Titikaka. Sapos de revancha política, sapos autoritarios, sapos de acusaciones que apuntan a las trastiendas de la morenada democrática que se baila a diario.

Después de que Evo Morales anunciara desde su exilio argentino que se postulaba a diputado o senador, la policía ha detenido a su apoderada acusada de sedición, terrorismo y financiamiento del terrorismo, que es la acusación genérica que pesa sobre más de seiscientos antiguos cargos del gobierno boliviano, electos incluidos, que están incursos en procesos en marcha.

Las detenciones son diarias y una fiesta. Ahora mismo ignoro en qué ha parado la detención del exministro de minería de Morales y de un viceministro a los que se les había dado salvoconducto en presencia de los embajadores de México y la UE, ¿planificada desde instancia gubernamentales con la presencia vocinglera del OK diario, libelo de Inda?

Comentamos noticias -porque no tenemos que pedirle permiso a nadie para hacerlo- y no hechos que nos consten con certeza, pero, detrás de esa y otras medidas del actual gobierno boliviano que lo fue de trámite, se advierte una voluntad de liquidación del MAS, su aparato y herencia, casi más que de una forzosa convocatoria de elecciones. Resulta irrelevante que la formación de Morales cuente todavía con presencia en las cámaras de representantes pues poco o nada han podido hacer contra la avalancha de medidas políticas de la presidenta transitoria Áñez (al margen de las represivas de una fiscalía y una judicatura que parecen actuar a su dictado), que le ha cogido gusto inmoderado al puesto y se postula a la presidencia del Estado Plurinacional en unión del empresario cementero Samuel Doria Medina, que con seguridad no habrá olvidado su secuestro del año 1995 por el Movimiento Revolucionario Túpak Amaru (MRTA) peruano, ni a sus autores.

Convocatoria de elecciones en principio hay. Todo parece indicar que se celebrarán el 3 de mayo, eso sí, con la ayuda de Dios y la sospecha de manipulación, si los norteamericanos de la hasta ayer expulsada USAID, intervienen en su control? ¿O sería mejor decir que intervenga quien intervenga la sospecha de fraude golpista está servida?

No tiene guasa alguna que las siempre arrebatadas llamadas a la democracia y las libertades cívicas, conculcadas por gobernantes en derrota, terminen, tras pasar por el estadio de siempre espontáneos epilíricos movimientos ciudadanos de mucha agitación de banderas, en situaciones y escenarios de autoritarismo, oscuridades y arrebuches políticos; pero eso no solo en Bolivia. Ese es un modelo político que se está extendiendo por todas partes, llamémosle como queramos, incluido este país.