Muchas veces le escuché a mi aita decir que algún día el rey tendría mi edad. Él no ha llegado a verlo pero tenía razón. Él era así, se acordaba de todas las fechas de cumpleaños, familiares o sociales, y aunque republicano y de izquierdas, sabía que Felipe, el príncipe hoy rey, era uno de los quintos del 68. Pero yo miraba al rey y veía a un señor mayor, mucho mayor que yo, al que nadie había elegido sino que se nos había impuesto (eso lo fui aprendiendo rápido). Y hoy, cuando miro a Felipe VI, sigo viendo a un rey lejano como cuando de niña miraba al Borbón. Pero resulta que soy de su generación. Toma ya. Lo que dudo es que él sea de la mía. Nacer a la vez no nos acerca. En la mía ya no existen príncipes azules y hace tiempo que las mujeres no queremos ser princesas porque no hemos conocido otras que las que sigue cantando Sabina. La generación del 68 ya no es solo la de las barricadas del mayo de París, somos la que nos tocó sufrir duramente la crisis de los 90 para conseguir con esfuerzo remontar el vuelo y asentarnos en una vida estable nada fácil, para volver ahora a ser golpeados por una nueva crisis que se está cebando mucho en los que hemos pasado los 40, la generación del rey Felipe VI, demasiado mayores para determinadas ofertas de trabajo miserables y todavía muy jóvenes para pensar en vivir de las rentas. Somos, como él, hijos del baby boom, nacidos en la España franquista y crecidos en democracia. No sé qué piensa hacer este rey, también impuesto, pero sería bueno que acepte que queremos una democracia real en la que se pueda elegir lo que queremos ser, que se nos reconozca el derecho a decidir. Dicen que somos más abiertos, que estamos más preparados (pudimos acceder a la Universidad cuando la Educación era un derecho no un privilegio como quieren ahora), que somos tolerantes, que nos gusta la política pero sin corrupción y no renunciamos a lo que creemos, porque luchamos cuando teníamos 20 para abrirnos camino y seguimos en las barricadas para que no nos quiten lo que ya es nuestro. Por no ser, no somos ni de los Reyes Magos. Los reyes solo para ganar a grande en el mus, lo malo es que el nuevo viene con duples.