Entrar al colegio electoral de turno y que te salude Olentzero es una experiencia extraña. No sabes muy bien si dejarle a él el sobre con tu voto para que lo tramite como una carta mas de los deseos que se cruzan estos días o meter en la urna la carta de Olentzero para que los políticos y políticas reciban de una vez por todas las verdaderas necesidades de la sociedad. Día raro el de ayer para una jornada electoral. Entre el tiempo primaveral que nos despista en este diciembre de poco frío y mucha niebla, los adornos navideños que brillan más que los carteles de la propaganda electoral, el cuerpo y la cabeza ya cansados de tanto pensar a quien votar en este año repleto de elecciones y el deseo real de que gobierne quien gobierne el día 22 nos toque la lotería... Una se hace ya un lío con las fechas y con el tiempo. Verano en invierno. Elecciones en Navidad. Comercio abierto en domingo. Especial Noche electoral o especial Nochebuena. Y es que lo mismo con los nervios metes ayer en la urna del colegio electoral un décimo de lotería que la papeleta del Senado o una para la Cámara de los Lores porque en más de la mitad de los centros, con esto del PAI, en vez de clase pone room... El caso es que ayer no sabías muy bien si ir a votar o a comprar. Con esta cultura del consumo, todo el año son rebajas y todos los años son electorales. Después de las autonómicas, las locales, las andaluzas, las catalanas..., llegas a las generales con poca fuerza pensando más en el menu de Nochebuena que en la Ley de D’Hont., que también tiene un poco de lotería. Y es que ya se sabía que en estas elecciones el premio iba a estar muy repartido. Yo me conformo con recuperar lo puesto. A este paso, cuando la política se parece cada vez más al marketing, se agradecen voces que recuperen la esencia de la participación y la democracia con mayúsculas. Ojalá realmente se abra un nuevo ciclo porque si no, si se mantiene el actual, lo mejor es que para las próximas sean el día 22, metan a todos los políticos en el bombo y que salga lo que canten los niños de San Ildefonso. Aquí siempre como mucho nos toca la pedrea...