La vida está llena de falsos negociadores, de esos que simulan que se sientan para llegar a un acuerdo cuando solo pretenden imponer lo suyo. Lo estamos viendo cada día en la sucesión de reuniones fallidas entre los líderes de los partidos llamados a conformar ese imposible Gobierno en este ingobernable país. Los falsos negociadores están en la política, pero también a la vuelta de la esquina; forman parte de ese tipo de gente que se siente tan segura de sí misma que camina varios pasos por encima de los demás. No suelen verse, y mucho menos reconocerse, y son incapaces de ver a los otros, a los que no respetan, solo los utilizan si se ponen en la misma dirección de sus fines. Creen que caminan por las alturas, cuando ni siquiera están a ras del suelo. Los falsos negociadores, en la política y en la vida, acaban siendo personas negativas, que restan y no suman. Están por todas partes y son camaleónicos, consiguen camuflarse y atacan cuando menos te lo esperas, sobre todo atacan. Quizás porque suelen ser tipos inseguros, con varios fracasos a sus espaldas, que creen que imponer es la manera de ganar. Nunca escuchan cuando les hablan de mediación o negociación para garantizar la convivencia, uno de los grandes déficit de nuestros días. Esa mediación, que busca un acuerdo común sin confrontación entre las partes, potenciando el diálogo y evitando futuros conflictos, debería ser una asignatura obligatoria en los planes de estudio. Nos iría mucho mejor si llegáramos a adultos con esa tarea aprendida, mucho más útil que el B1. Pero hay quien tiene demasiados temas pendientes en eso de saber cómo plantear lo que uno cree sin aplastar al contrario, esa táctica tan manida entre los dirigentes. Y es que cuando alguien se esfuerza más en romper puentes que en tenderlos solo consigue crear caminos a ninguna parte. Y en ese destino nunca se está cómodo, ni se sale fácil. Así que hay que tratar de alejarse de esas personas negativas, con esa negatividad que contagia el aire, de esos que parece que te dan cuando solo te quitan, de los que te roban la energía sin ningún tipo de mediación. Sin mediar palabra. Difícil diálogo. Imposible convivencia.
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